Subidos en el coche estaban Amy, Sandra y Poppy. Las cuatro eramos inseparables, lo sabíamos todo de todas, no había visto nunca una amistad más fuerte que la nuestra. La mayor era Sandra, tenía 18 y medio. No tenía pelos en la lengua, si te tenía que decir algo te lo decía, era la más 'malota' pero en el fondo era una tierna. Poppy era un cielo de niña, 16 casi 17. Era muy dulce y poseía una gran belleza digna de una diosa. Para mi era la chica diez. La verdad es que las cuatro eramos totalmente diferentes, pero nos unía un gran lazo.
-¡Vamos!¿a que esperas? Nos espera una gran fiesta.- me dijo Sandra desde el asiento de conductor.
Sonreí en forma de saludó y me subí en el asiento trasero. A mi lado estaba sentada Poppy, iba perfecta. Como siempre.
-Bueno que monina... -dijo Sandra mirándome por el retrovisor- me ha dicho un pajarito que has conocido a un bombón esta mañana ¿no?
Me limité a sonrojarme, maldita facilidad para ponerme roja... Al darse cuenta de esto empezaron ha hacer bromas sobre mi y Elliot. Yo era la primera que hacía bromas así que no me importaba que me las hicieran.
-Oye, que yo con ese chico no tengo posibilidad, parad ya. -repliqué.
-Tu lo que eres es tonta-dijeron las tres casi a la vez y Amy se giró desde su asiento echándome una mirada asesina.
-Esta noche vamos a conseguir que te quedes con él un rato a solas, ya lo verás -dijo Amy.
-¡No! que me da vergüenza, no seáis tontas...
Estaba deseando de llegar a la fiesta y que pararan ya de hablar de Elliot, aunque en realidad no se equivocaban, estaba deseando de verle y si surgía algo, pues no estaría mal.
Cuando llegamos a nuestro destino Sandra aparcó dónde hubo hueco y nos bajamos. De golpe las tres me miraron y Poppy dijo:
-Con lo provocativa que vienes seguro que se te tira al cuello.
-Y dale...-dije, siempre con una sonrisa, mostrando mis brakets.
Tocamos al timbre y nos abrió Tom, el novio de Poppy.
-Hola a todas, venís preciosas.
-Bueeenas Tom-contestamos.
-¡Hola cariño! -dijo Poppy abalanzándose sobre el dándole un beso.
-Buenooooo, abrid paso tortolitos.-dijo Sandra entrando dentro.
Seguimos a Sandra Amy y yo hasta llegar hasta el salón dónde estaba todo preparado ya, había bastante gente ya pero no todos los invitados aún. Había buen ambiente, buena música y comida. Los padres de Tom tenían bastante dinero por lo que tenía un jacuzzi y una gran piscina en el jardín dónde había un gran número de personas metidas allí. Si lo llego a saber me traigo bikini, pensé. Había un gran número de personas bañándose pero había más en el bar pidiendo algo de beber. Sandra nos arrastró hasta el bar antes de decir nada y nos pidió dos cubalibres y después empezamos a bailar. Sin darnos cuenta Sandra desapareció, bueno no del todo, estaba bailando un poco más a la derecha con un chico. Conociéndola no le dimos importancia y seguimos bailando Amy y yo. La bebida se nos acabó y rápidamente se nos acercó Poppy para ofrecernos más. Aceptamos y estuvimos bailando un poco con Poppy, después ella se fue a los brazos de Tom.
Tocaron al timbre pero yo no me di cuenta porque estaba hablando con unos amigos de Poppy y de Tom, rápidamente Amy vino hacia mi e hizo que me diera media vuelta. El corazón me latía a mil por hora. Allí estaba Elliot con unos amigos. Sandra y Poppy se me quedaron mirando y rápidamente se dirigieron hacia mi. Ya se suponían algo.
-¿Te traigo un babero? -dijo Sandra. ¿Ese es tu príncipe azul al que has conocido esta mañana?
-Sí, pero no es mi príncipe azul.
-Pronto lo será -dijo Poppy con una sonrisa.
Yo solo sonreí e hice una mueca de negación. Ya estaba nerviosa, muy nerviosa. No sabía si acercarme a saludarlo o esperar a que me saludara él. Me decidí por esperar y fui a pedirme otra copa, la tercera. Yo casi nunca bebía pero hoy era una fiesta especial. Cuando estaba pidiendo en la barra noté una mano sobre mi hombro. Me giré.
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