-Perdona...
El chico se giró. Era más alto que yo, me sacaba una, o tal vez dos cabezas. De pelo castaño claro, me atrevería a decir que rubio. Sí, rubio, de ojos marrones. En su mano llevaba una correa, el final de la correa estaba enganchado al collar de un precioso husky blanco. Sus ojos se clavaron en mi esperando a que pronunciara una palabra.
-Vengo de la comisaría de recoger mi móvil, me han dicho que tu lo has llevado.
-Que eficacia -contestó rápidamente- ¿es que estabas de acampada en la puerta de la comisaría esperando a que llevase el móvil?Me tomé a bien su burla y sonreí.
-Gracias-dije sin contestarle a la broma.
-De nada chica.
-Bueno no nos hemos presentado, yo soy Amy y mi amiga Samantha, ¿cómo se llama esa monada? -dijo dándole dos besos al chico.
-Me llamo Elliot. -sonreía.- y mi perro Jo. Bueno chicas os dejo que tengo que marcharme, ya nos veremos por ahí -dijo dándose media vuelta.
La primera impresión del chico era buena, bastante buena y había algo en el que me gustaba, y mucho. Antes de decir nada ni si quiera de mover un pelo escuché la voz de Amy.
-¡Ey, Elliot! -dijo antes de que se marchara.- esta noche hay una fiesta en casa de un amigo, ¿te apetecería venir? puedes traer a los colegas que quieras, habrá de todo así que no tienes que traer nada.
Se quedó pensando unos breves instantes pero reaccionó rápidamente.
-Allí estaré, dame la dirección de la fiesta y vuestros móviles por si ocurre algún imprevisto.
Amy no se lo pensó dos veces y se los dio rápidamente. Nos despedimos de Elliot y acaricié a Jo en forma de despedida. Nos quedamos paradas en la calle esperando a que Elliot se sumergiera por las calles de la ciudad. Cuando no le veíamos, Amy se giró hacía mi mirándome con cara de embobada. Le hacía falta un buen babero en ese momento.
-Madre mía chica, has visto que chaval...
Asentí dándole la razón. Saqué mi blackberry del bolsillo para mirar la hora, no podía desperdiciar ni un solo minuto de ese día y mucho menos ahora... ya que sabía que esa noche iba a ver a Elliot iba a tardar más aún en arreglarme. Estaba muy nerviosa. Acompañé a Amy hacia su casa ya que me pillaba de camino a la estación de autobuses. Cogí el autobús que me llevaba hasta mi calle. Miré en mis bolsillos a ver si tenía los auriculares, pero se me habían olvidado. Iba a ser un largo y aburrido viajecito en autobús.
Por fin llegó a mi parada, en realidad se me había hecho corto el camino, no para de pensar en Elliot. Una extraña sensación recorría mi cuerpo y me gustaba.
Entré en mi casa, me duché y me lavé el pelo. Cuando salí de la ducha me lo cepillé. Era casi la hora de comer y no tenía ganas de cocinar. Hoy Matt comía en el trabajo por lo que aumentaban mis ganas de no pisar la cocina. Cogí el teléfono y llamé a un restaurante chino donde voy al menos una vez al mes con Matt. Me encanta la comida china. Me pedí lo de casi siempre. Rollito de primavera, arroz tres delicias y ternera con bambú y setas. Podría estar comiendo de esta comida toda mi vida que nunca me cansaría.
La comida no tardó mucho, el restaurante no estaba muy lejos de mi casa. Comí y me cepillé los dientes. Me quedé un momento mirándome en el espejo sonriendo, miraba mis brakets. Pronto no los tendría, me quedaba una o dos semanas con ellos. Cogí la blackberry y le di un toque a mi madre, para que sonriera cuando viera mi llamada y viera que me acordaba de ella.
Me empecé a arreglar, no sabía lo que hacerme al principio en el pelo, si dejármelo rizado o liso, me decanté por el liso aunque sabía que me iba a tirar dos horas peinándome sin ser nada exagerada. Eran las 7 y media y ya hacia rato que Matt había llegado de trabajar pero no había salido a saludarlo porque soy un tanto proteccionista, me gusta acabar lo que empiezo. Fui a saludarle y me dijo lo guapa que estaba. Yo sabía que solo lo decía por cumplir. Me puse el vestido que me compré el día anterior con Amy y fui a maquillarme, bueno en realidad no me gusta maquillarme mucho, por lo que me pinté la raya, un poquito de rimel y un poco de polvos, pero solo un poco. Después de haberme vestido, maquillado y perfumado me puse los tacones que me compré también con Amy y cogí mi bolso. Bajé las escaleras y me vio Matt. El sabía que estaba creciendo, que ya era toda una mujercita pero le costaba ver a la niña que le había cambiado pañales hace no mucho ya toda crecidita. No me dijo nada, solo me ofreció una sonrísa. Yo la acepté y me acerqué a él dándole un beso en la mejilla.
-Ya me están esperando fuera, me llevo llaves de la casa así que estate tranquilo.
-No me estaré muy tranquilo cuando se que mi niña pequeña está por ahí con todos los tipejos que se ven...
Me reí de como demostraba su alta resposabilidad. Me despedí con un gesto y salí a la puerta. Allí estaba el coche esperando.
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