El ruido del despertador me despertó. Fui al cuarto de baño, me duché y me lavé la cabeza. Me vestí y me ricé el pelo. Intuía que hoy iba a ser un gran día, o al menos eso quería. Amy yo yo habíamos quedado diez minutos antes para contarle lo que había pasado ayer y después iríamos a buscar a Poppy y a Sandra así que cogí mi móvil, un bolso y dinero y me fui directa al autobús en busca de Amy. No me hizo falta subir a buscarla a su piso ya que estaba abajo en el portal.
-¿Que haces aquí abajo?-dije dándole dos besos.
-Nada... que he discutido con mi hermana, pero no tiene importancia.
Le dije que no se preocupara, ya que sabía que no podía estar más de cinco minutos cabrada con su hermana. Después de decirle esto le conté todo lo sucedido ayer mientras cogíamos un autobús que nos llevaba hasta donde vivía Poppy. Ella ya había quedado con Sandra así que allí estarían las dos. Me di cuenta que durante todo el trayecto no podía parar de pensar en Elliot. Ese chico realmente me atraía.
Llegamos a nuestro destino. Poppy vivía a las afueras de la ciudad así que tendríamos que caminar un poco. Vivía en un pequeño palacio. Su casa era casi que una mansión.
-Hola Poppy - la saludamos.
-Hola cielos. Voy con Tom, espero que no os importe.-dijo con una sonrisa.- Por cierto, Sandra aún no a llegado.
Yo no conocía a ninguna persona que fuera capaz de cabrearse con Poppy. Ella era capaz de conquistar a un mundo entero solamente sonriendo así que no había alma que no se derritiera con aquella sonrisa. Si quería algo le bastaba sonreír para obtener lo que quisiera.
-No importa, yo voy con Elliot.
-Bueno al menos yo no voy de sujeta velas-dijo Amy- Sandra tampoco tiene pareja.
Todos reímos, pero paramos de hacerlo cuando vimos a lo lejos a Sandra con un chico. Al chico ya le conocíamos. Efectivamente, era Mark. No nos lo podíamos creer. ¿Sandra en serio con un chico? debería de tratarse de una broma. Amy se sintió algo incomoda. Todas saludamos a Sandra y a Mark. Cuando Tom estaba hablando con Mark me acerqué a hablar con Sandra y a preguntarle que que había pasado con él. Me dijo que solo se había enrollado el día de la fiesta y esta mañana, pero que mañana le pensaba dejar. Yo lo flipaba con esta chica, pero ella era así y creo que era justamente su manera de ser la que le hacía imprescindible en el grupo.
-Bueno... ¿y tu chorvo? -preguntó Sandra.
Todas las miradas se dirigieron hacia mi. Me puse roja.
-Nos espera en la puerta del cine.
Fuimos todos hacia el cine, las dos parejas, Amy y yo.
-Allí está tu principe azul. -se le escapó a Poppy.
Sonreí y cuando nos acercamos vi que él no estaba solo, estaba con otro chico. La primera en saludarle fui yo. Me besó en los labios y después saludó a los demás. Después de saludarnos nos presentó al chico al que tenía al lado.
-Este es mi amigo, Robbert, es como un hermano para mi.
Le saludamos y después entramos dentro del centro. Dentro había de todos tipos de comercios. Desde restaurantes hasta bolera pero le llamábamos a todo el centro 'el cine' porque había un gran cine que era el que más prestigio tenía de todos los lugares cercanos. Eran las una del medio día por lo que Elliot nos propuso ir a la bolera. Aceptamos. Yo solo había jugado una vez y era pequeña por lo que no sabía jugar, y lo di a entender pero él me dijo que no me preocupara, que él me enseñaría.
Una vez en la bolera nos dieron las botas y nos pusimos los nombres que quisimos. El nombre que más me hizo gracia fue el de Robbert, se veía que era el típico gracioso del grupo. Caía bien a priori. Estuvimos jugando un buen rato. Elliot me enseñó a jugar, me agarraba por la cintura y me cogía la mano y me decía como lanzar. Empezaba a creer que yo a él también le gustaba. Me trataba como a una reina. Después de haber estado jugando un buen rato se nos abrió el apetito. Observamos que Amy hizo muchas migas con Robbert. Se complementaban. Fuimos a comer a un kebab. Yo me pedí un kebab aunque solo me comí la mitad. Después de haber comido aunque no nos podíamos mover fuimos a ver una actuación que hacían en una plaza. Eran las cuatro. Fuimos a ver la película. Elegimos una romántica y nos sentamos con nuestras respectivas parejas. Sandra me miró, me guiñó un ojo y se levanto de la mano de Mark. No quiero saber ni a donde iban ni lo que iban a hacer. Era Sandra así que con un gesto se sabía lo que iba a hacer.
De pronto Elliot me posó su brazo sobre mis hombros y cuando le miré me besó y yo le seguí el beso. Después de la película fuimos a tomarnos un helado. Yo me lo elegí de vainilla. Cuando estabamos sentados tomandonos el helado recibí una llamada. Mi madre.
-¿Si mamá?
-Hija que tal... -preguntó con la voz más triste que le había escuchado jamás.
-Bien aquí con las chicas. ¿como estáis?
-Hija que vamos a retrasar nuestro regreso a España.-dijo sin contestar a mi pregunta.
Yo sabía que si alargaban su viaje no era por diversión, algo estaba pasando.
-¿Mamá que está pasando?
-Nada pásatelo bien.
Me colgó. Mi madre me colgó. Ella nunca hace eso y mucho menos conmigo. Estaba muy nerviosa, algo había pasado. Llamé de nuevo a mi madre y no me lo cogío. La volví a llamar, nada. Lo intenté de nuevo, seguía sin contestar al teléfono. Lo intenté por una última vez, me lo cogió.
sábado, 5 de mayo de 2012
CAPÍTULO 8
Nada más salir de casa el sol me deslumbró, me costó un par de segundos recobrar la visión. Nala no seguía mucho mi paso, era la primera vez que la sacaba a pasear y tenía que aprender a caminar con correa. Emprendí camino hacia el parquecillo saludando a los vecinos que pasaban. Tenía una sonrisa en la cara demostrándole al mundo así que estaba más feliz que nunca lo había estado.
Llegué al parque y empecé a buscarle. Allí estaba sentado en el césped jugando con Jo. Me acerqué a él y me senté a su lado saludandolo dándole un beso en la cara.
-Veo que has venido, me alegro de verte... -dijo con una sonrisa en la cara.
-Lo mismo digo, me lo pasé genial, sobre todo contigo.
Sonrió mirando al suelo. Estuvimos un rato hablando y descubrí que tras su aspecto de chico duro era un blando, tenía buen corazón o al menos eso aparentaba. Tenía dinero pero no era el típico niñato con aires de superioridad. Era perfecto para mi, estaba empezando a gustarme de verdad pero no quería que lo notase. Me gusta ir despacio en las relaciones y quería que esta durara mucho.
Estuvimos hablando un buen rato y le conté que mis padres estaban de viaje, pero volverían en dos días. El me contó que vivía con su padre, pero él nunca estaba en casa porque casi siempre estaba viajando por todo el mundo. Así que casi vivía solo, vivía solamente con la compañía de Jo. En el mismo instante que me contó eso mi sonrisa se me borró de la cara. Él me dijo que no me preocupara, que no debería de estar triste, el no lo estaba así que yo tampoco debería de estarlo. Le sonreí. Jamás había puesto en mi cara una sonrisa más falsa de la que puse. También estuvimos hablando mucho sobre él por lo que me entere de muchas cosas como que por ejemplo dentro de un par de semanas era su cumpleaños. Me invito a tomarnos algo y yo acepté. Nos sentamos en la terraza ya que teníamos los perros y no podíamos entrar dentro con ellos. Seguimos hablando, a veces nos quedábamos en silencio, sin saber como arrancar un tema de conversación pero pronto inventábamos arrancábamos con algún comentario.
Eran las dos, ya era bastante tarde puesto que le dije a Matt que volvería a comer. Me levanté, era hora de marcharse y se lo di a entender a Elliot cogiendo la correa de Nala. Al ver que me tenía que marchar se levantó y dijo.
-Me gustaría volver a verte mañana, si quieres.
-A mi también me gustaría volver a quedar contigo. ¿Que te apetece hacer mañana?
-Si quieres podemos ir al cine.
-Me encantaría, ¿te parecería bien que invitara a mis amigas?
-Me parece bien.
Me despedí dándole un abrazo y me dio un beso en la frente.
Llegué a casa. Matt había preparado pollo a la plancha y puré de patatas. Puse la mesa y nos sentamos a comer.
-Me parece que has tardado mucho en enseñarle la ciudad a Nala, a no ser que le hayas enseñado todas las tiendas de ropa, los restaurantes... -bromeaba.
-Que tonto eres.
Me miró y se rió. Sus casi seis años que me llevaba cargaban con mucha experiencias y sospechaba de que había quedado con Elliot. Estaba casi seguro de que había quedado con un chico pero no dijo nada más. Le conté que por la mañana estuve hablando con mamá y que le mandaba besos, que nos echaba de menos. Le conté con detalles lo que me contó mamá sobre los lugares a los que había viajado. No hizo ningún comentario. Seguidamente le conté que mañana iba a salir todo el día con las chicas. Me dijo que le parecía bien y que tuviera cuidado nada más. No se porque pero su cara, su tono de voz de le puso serio, aunque él intentaba que no se le notase, pero lo noté. Algo raro pasaba, aún no sabía que es lo que pasaba pero lo averiguaré, es lo que pensaba. Además no debería de ser nada grave, si no me lo hubieran contando así que solo me valía esperar.
Por la tarde llamé a las chicas y le propuse ir al cine, aceptaron y le conté lo que pasó en la cita con Elliot. En eso se me fue toda la tarde. Cuando acabé de hablar con las chicas me fui a dormir puesto que era bastante tarde ya.
Llegué al parque y empecé a buscarle. Allí estaba sentado en el césped jugando con Jo. Me acerqué a él y me senté a su lado saludandolo dándole un beso en la cara.
-Veo que has venido, me alegro de verte... -dijo con una sonrisa en la cara.
-Lo mismo digo, me lo pasé genial, sobre todo contigo.
Sonrió mirando al suelo. Estuvimos un rato hablando y descubrí que tras su aspecto de chico duro era un blando, tenía buen corazón o al menos eso aparentaba. Tenía dinero pero no era el típico niñato con aires de superioridad. Era perfecto para mi, estaba empezando a gustarme de verdad pero no quería que lo notase. Me gusta ir despacio en las relaciones y quería que esta durara mucho.
Estuvimos hablando un buen rato y le conté que mis padres estaban de viaje, pero volverían en dos días. El me contó que vivía con su padre, pero él nunca estaba en casa porque casi siempre estaba viajando por todo el mundo. Así que casi vivía solo, vivía solamente con la compañía de Jo. En el mismo instante que me contó eso mi sonrisa se me borró de la cara. Él me dijo que no me preocupara, que no debería de estar triste, el no lo estaba así que yo tampoco debería de estarlo. Le sonreí. Jamás había puesto en mi cara una sonrisa más falsa de la que puse. También estuvimos hablando mucho sobre él por lo que me entere de muchas cosas como que por ejemplo dentro de un par de semanas era su cumpleaños. Me invito a tomarnos algo y yo acepté. Nos sentamos en la terraza ya que teníamos los perros y no podíamos entrar dentro con ellos. Seguimos hablando, a veces nos quedábamos en silencio, sin saber como arrancar un tema de conversación pero pronto inventábamos arrancábamos con algún comentario.
Eran las dos, ya era bastante tarde puesto que le dije a Matt que volvería a comer. Me levanté, era hora de marcharse y se lo di a entender a Elliot cogiendo la correa de Nala. Al ver que me tenía que marchar se levantó y dijo.
-Me gustaría volver a verte mañana, si quieres.
-A mi también me gustaría volver a quedar contigo. ¿Que te apetece hacer mañana?
-Si quieres podemos ir al cine.
-Me encantaría, ¿te parecería bien que invitara a mis amigas?
-Me parece bien.
Me despedí dándole un abrazo y me dio un beso en la frente.
Llegué a casa. Matt había preparado pollo a la plancha y puré de patatas. Puse la mesa y nos sentamos a comer.
-Me parece que has tardado mucho en enseñarle la ciudad a Nala, a no ser que le hayas enseñado todas las tiendas de ropa, los restaurantes... -bromeaba.
-Que tonto eres.
Me miró y se rió. Sus casi seis años que me llevaba cargaban con mucha experiencias y sospechaba de que había quedado con Elliot. Estaba casi seguro de que había quedado con un chico pero no dijo nada más. Le conté que por la mañana estuve hablando con mamá y que le mandaba besos, que nos echaba de menos. Le conté con detalles lo que me contó mamá sobre los lugares a los que había viajado. No hizo ningún comentario. Seguidamente le conté que mañana iba a salir todo el día con las chicas. Me dijo que le parecía bien y que tuviera cuidado nada más. No se porque pero su cara, su tono de voz de le puso serio, aunque él intentaba que no se le notase, pero lo noté. Algo raro pasaba, aún no sabía que es lo que pasaba pero lo averiguaré, es lo que pensaba. Además no debería de ser nada grave, si no me lo hubieran contando así que solo me valía esperar.
Por la tarde llamé a las chicas y le propuse ir al cine, aceptaron y le conté lo que pasó en la cita con Elliot. En eso se me fue toda la tarde. Cuando acabé de hablar con las chicas me fui a dormir puesto que era bastante tarde ya.
viernes, 4 de mayo de 2012
CAPÍTULO 7
¡Arriba dormilona!-escuché.
Era Matt tan atento, y a veces pesado, como siempre.
-Ssssssh, que ya voy -dije tirandole lo primero que pillé.
Me di cuenta de que lo primero que tenía al alcance para tirarle a Matt era mi querida blackberry. Al darme cuenta di un brinco de la cama y fui a recogerla del suelo mirando con cara seria a Matt.
-¡A mi no me mires que yo no he sido! -dijo riéndose.
-No me hace gracia-dije intentado poner tono serio.
-Anda tonta, que te he hecho el desayuno.
¿El desayuno? entonces no era tan tarde como yo me creía. Bajé desayuné y me fui arriba. Estaba aburrida. De pronto una imagen de Elliot me vino a la cabeza y miré mi móvil por si tenía algún mensaje o llamada perdida suya. Pues no, no la tenía. Eran las 12:19. ¿En serio Matt? la verdad es que no estaba tan cansada como creía que iba a estarlo. Echaba de menos Mariquita y a Papá por los que decidí llamarlos.
-¡Saaami!-contestó la voz de mi madre.
Sí, era la voz de mi madre llena de alegría pero a su vez le notaba algo raro en la voz, estaba cansada. No me preocupé demasiado por lo del cambio de horario, quizás allí era de noche y estaba durmiendo.
-Hola mamá ¿que tal el viaje, como lo estáis pasando?
-Pues muy bien, hemos visitado un montón de lugares, todo aquí es tan bonito y tan verde...
-Yo querría haber ido, no se porque no me lo planteásteis.
-Hija pues... es que quería hacer un viaje con tu padre, nada más.
No le repliqué ni una palabra más. No quería discutir con mi madre, y ahora mucho menos que se encontraba a cientos de kilómetros de mi. Estuvimos conversando un rato más sobre su experiencia en el avión, como era el hotel, ella me describía los lugares que habían visitado... aunque no estuvimos hablando mucho rato, mi madre se despidió en mitad de cuando le estaba contando que tal la fiesta de anoche. Aunque nuestra despedida telefónica fue rara y rápida me dio tiempo a decirle que le diera recuerdos a Papá, que de él también me acordaba un montón, y que les quería mucho, que les echaba muchísimo de menos y esperaba que volvieran pronto aunque quería que se los pasaran genial en el que mi madre me había dicho que era un país genial. Fue la conversación más extraña que he tenido con mi madre en la vida.
Me encontraba mal, tenía un mal presentimiento. No le di mucha importancia y me fui directa a la ducharme, tras la ducha me puse unas camisetas anchas que usaba para dormir y me hice una cola.
No se lo que me pasaba que no podía estar sin revisar las notificaciones del móvil cada segundo. O en realidad si que lo sabía, estaba empezando a sentir algo por Elliot. Si no recibía ninguna notificación suya es que quizás él no quería saber nada más sobre mi y me querría olvidar. Mejor yo no le enviaba un mensaje. Estaba impaciente, mi mayor deseo en ese momento era que el móvil vibrara, sonara o cualquier cosa que indicara que a Elliot le importaba lo más mínimo.
Bajé las escaleras, abajo estaba mi perra Nala. La tenía un poco descuidada la verdad desde que se fueron mis padres y eso no podía continuar así. Era una pequeña cachorro de mastín cruzado con labrador por lo que a mis ojos la hacían preciosa. Ella necesitaba unos ciertos cuidados que yo no le estaba dando y eso tenía que acabarse o mis padres, incluyo en padres a Matt, se lo darían al primer niño que pasara por la puerta. Decidí sacarla a pasear pero solo tenía un collar y era viejo de un perro que tuvimos hace tiempo y estaba estropeado pero aún así de lo puse.
Pegué un salto, no me lo podía creer, el móvil estaba sonando. ELLIOT, me había mandado un mensaje. Samantha respira 1,2,3... me dije a mi misma. Quizás el contenido de este mensaje no sea bueno, quizás diga que él quiere olvidarse de mi para siempre. Mejor no lo abro, pensé. Una fuerza superior a mi hizo que lo abriera.
''Buenos días (si es q te has despertado) haha bueno, pues q iba a sacar ahora a Jo un rato y si qieres podríamos qdar, bss preciosa cnt''
-OK Samantha, respira hondo.-pensé en voz alta.
Elliot me había enviado un mensaje, se había acordado de mí. Quizás le gustase, o quizás no, el caso es que quería quedar conmigo de nuevo. Para mi hoy era un día muy importante junto a Elliot, no me podía fallar a mi misma ni él a mi. Era como nuestra segunda 'cita'. Lo que pasara hoy iba a ser muy importante. Quizás tras hoy el no me quería ver más o todo al contrario, quizás me pediría casarme con él, okno, eso ya es mucho pedir pero si por mi fuera...
Antes de enviarle el mensaje lo revisé mil veces, borraba una palabra y la intercambiaba por otra y así lo hice mil veces hasta que definitivamente le envié lo siguiente:
''Estoy despierta, si quieres nos vemos en el parquecillo, me llevaré a Nala, bss guapo''
Recibí otro mensaje de él que decía que le parecía estupendo. Fui a vestirme, opté por algo cómodo y sport. Shorts con una sudadera y en los pies unas converse blancas.Cogí dinero por si nos tomábamos algo y la correa de Nala. Tras coger todo lo que pensaba que era imprescindible fui a despedirme de Matt, ya que él estaba en la casa porque en el trabajo hoy le habían dado el día libre, le dije que iba a sacar a Nala que ya era hora de que conociera las calles de la ciudad y que volvería para comer, que preparase algo rico. Asintió con la cabeza y me dio un beso en la mejilla, también me dijo una frase de las suyas, de esas en las que siempre me recuerda lo pequeña que no soy y su responsabilidad.
Era Matt tan atento, y a veces pesado, como siempre.
-Ssssssh, que ya voy -dije tirandole lo primero que pillé.
Me di cuenta de que lo primero que tenía al alcance para tirarle a Matt era mi querida blackberry. Al darme cuenta di un brinco de la cama y fui a recogerla del suelo mirando con cara seria a Matt.
-¡A mi no me mires que yo no he sido! -dijo riéndose.
-No me hace gracia-dije intentado poner tono serio.
-Anda tonta, que te he hecho el desayuno.
¿El desayuno? entonces no era tan tarde como yo me creía. Bajé desayuné y me fui arriba. Estaba aburrida. De pronto una imagen de Elliot me vino a la cabeza y miré mi móvil por si tenía algún mensaje o llamada perdida suya. Pues no, no la tenía. Eran las 12:19. ¿En serio Matt? la verdad es que no estaba tan cansada como creía que iba a estarlo. Echaba de menos Mariquita y a Papá por los que decidí llamarlos.
-¡Saaami!-contestó la voz de mi madre.
Sí, era la voz de mi madre llena de alegría pero a su vez le notaba algo raro en la voz, estaba cansada. No me preocupé demasiado por lo del cambio de horario, quizás allí era de noche y estaba durmiendo.
-Hola mamá ¿que tal el viaje, como lo estáis pasando?
-Pues muy bien, hemos visitado un montón de lugares, todo aquí es tan bonito y tan verde...
-Yo querría haber ido, no se porque no me lo planteásteis.
-Hija pues... es que quería hacer un viaje con tu padre, nada más.
No le repliqué ni una palabra más. No quería discutir con mi madre, y ahora mucho menos que se encontraba a cientos de kilómetros de mi. Estuvimos conversando un rato más sobre su experiencia en el avión, como era el hotel, ella me describía los lugares que habían visitado... aunque no estuvimos hablando mucho rato, mi madre se despidió en mitad de cuando le estaba contando que tal la fiesta de anoche. Aunque nuestra despedida telefónica fue rara y rápida me dio tiempo a decirle que le diera recuerdos a Papá, que de él también me acordaba un montón, y que les quería mucho, que les echaba muchísimo de menos y esperaba que volvieran pronto aunque quería que se los pasaran genial en el que mi madre me había dicho que era un país genial. Fue la conversación más extraña que he tenido con mi madre en la vida.
Me encontraba mal, tenía un mal presentimiento. No le di mucha importancia y me fui directa a la ducharme, tras la ducha me puse unas camisetas anchas que usaba para dormir y me hice una cola.
No se lo que me pasaba que no podía estar sin revisar las notificaciones del móvil cada segundo. O en realidad si que lo sabía, estaba empezando a sentir algo por Elliot. Si no recibía ninguna notificación suya es que quizás él no quería saber nada más sobre mi y me querría olvidar. Mejor yo no le enviaba un mensaje. Estaba impaciente, mi mayor deseo en ese momento era que el móvil vibrara, sonara o cualquier cosa que indicara que a Elliot le importaba lo más mínimo.
Bajé las escaleras, abajo estaba mi perra Nala. La tenía un poco descuidada la verdad desde que se fueron mis padres y eso no podía continuar así. Era una pequeña cachorro de mastín cruzado con labrador por lo que a mis ojos la hacían preciosa. Ella necesitaba unos ciertos cuidados que yo no le estaba dando y eso tenía que acabarse o mis padres, incluyo en padres a Matt, se lo darían al primer niño que pasara por la puerta. Decidí sacarla a pasear pero solo tenía un collar y era viejo de un perro que tuvimos hace tiempo y estaba estropeado pero aún así de lo puse.
Pegué un salto, no me lo podía creer, el móvil estaba sonando. ELLIOT, me había mandado un mensaje. Samantha respira 1,2,3... me dije a mi misma. Quizás el contenido de este mensaje no sea bueno, quizás diga que él quiere olvidarse de mi para siempre. Mejor no lo abro, pensé. Una fuerza superior a mi hizo que lo abriera.
''Buenos días (si es q te has despertado) haha bueno, pues q iba a sacar ahora a Jo un rato y si qieres podríamos qdar, bss preciosa cnt''
-OK Samantha, respira hondo.-pensé en voz alta.
Elliot me había enviado un mensaje, se había acordado de mí. Quizás le gustase, o quizás no, el caso es que quería quedar conmigo de nuevo. Para mi hoy era un día muy importante junto a Elliot, no me podía fallar a mi misma ni él a mi. Era como nuestra segunda 'cita'. Lo que pasara hoy iba a ser muy importante. Quizás tras hoy el no me quería ver más o todo al contrario, quizás me pediría casarme con él, okno, eso ya es mucho pedir pero si por mi fuera...
Antes de enviarle el mensaje lo revisé mil veces, borraba una palabra y la intercambiaba por otra y así lo hice mil veces hasta que definitivamente le envié lo siguiente:
''Estoy despierta, si quieres nos vemos en el parquecillo, me llevaré a Nala, bss guapo''
Recibí otro mensaje de él que decía que le parecía estupendo. Fui a vestirme, opté por algo cómodo y sport. Shorts con una sudadera y en los pies unas converse blancas.Cogí dinero por si nos tomábamos algo y la correa de Nala. Tras coger todo lo que pensaba que era imprescindible fui a despedirme de Matt, ya que él estaba en la casa porque en el trabajo hoy le habían dado el día libre, le dije que iba a sacar a Nala que ya era hora de que conociera las calles de la ciudad y que volvería para comer, que preparase algo rico. Asintió con la cabeza y me dio un beso en la mejilla, también me dijo una frase de las suyas, de esas en las que siempre me recuerda lo pequeña que no soy y su responsabilidad.
jueves, 3 de mayo de 2012
CAPÍTULO 6
Al volverme solo vi la cara de Sandra riéndose.
-¿Te diviertes?-le dije con tono malhumorado.
-Jajaja en realidad sí, si hubieras visto la cara de tonta que has puesto... ¿quién te creías que era?¿Elli...?
No la dejé teminar cuando dije:
-Si quiero voy ahora y le saludo.
-No hará falta-dijo bajando la voz y dándose media vuelta.
Me giré y allí estaba, con su perfecta sonrísa mirándome.
-¿Piensas quedarte todo el día ahí parada sin saludarme?
Sonreí y le di dos besos.
-Bueno... veo que al final has venido a la fiesta. -dije.
-No me perdería por nada del mundo volver a verte.
Me quedé parada, como hipnotizada. Sentí como la temperatura me subía, como mis mofletes se iban tornando al color rojo. El mundo me cambió de color. Todo parecía perfecto en aquel instante. Sentía algo en el estómago y no era hambre. Todo eso en milésimas de segundos. No me puedo imaginar la cara de boba que estaría poniendo en ese mismo momento.
-Me alegro que hayas venido, es un placer volver a verte.-me limité a decir.
El me sonrió. Estuvimos hablando un buen rato, yo miraba de vez en cuando a Amy, Poppy y a Sandra que me acosaban con la mirada, no perdían detalle de los gestos que el me hacía o yo a él, las sonrisas, las miradas. Pedimos otra bebida, esta vez yo la pedí sin alcohol ya que quería estar consciente para lo que quería hacer a continuación. Salimos fuera a charlar. Fuera ya no había nadie, estaban todos dentro bailando o pidiéndose otra copa. Elliot me llevó de la mano hasta un punto muy bonito del jardín. Me miró a los ojos y me cogió de la cintura y me besó en los labios. Beso que duró muy poco porque paramos al escuchar el estruendo que se oía dentro. Lo primero que pensamos es que alguien se estaba peleando, la música paró. Entramos alarmados y efectivamente dos chicos se estaban peleando. Había un montón de gente al rededor de la pelea por lo que no podía ver de quienes se trataba. Con miedo de que fuera algún conocido fui apartando a la gente hasta llegar al foco del barullo. A uno no le conocía pero al otro me sonaba su cara, era el chico con el que estaba enrollándose minutos antes Sandra. Les separamos y la gente empezó a marcharse, había sido una gran fiesta pero había acabado. Solo nos quedamos Tom, Poppy, Sandra, Amy, Elliot y el chico al que había visto con Sandra.
-Lo siento Tom...-al parecer eran muy amigos Tom y el chico.
-¿Qué a pasado?-preguntamos todos en distinto orden.
-Cuando estaba con Sandra, -alguna que otra mirada se dirigían hacía el rostro de Sandra- a venido ese tío y me ha empujado y después me a dado un puñetazo, sin razón alguna. Ni siquiera se su nombre. Entonces he seguido la pelea y... bueno, que lo siento tío.
Sandra fue a abrazarlo rápidamente y Poppy a Tom.
-Bueno Mark, no importa... la fiesta ya había casi acabado, la gente se estaba despidiendo de mi así que no tiene importancia. Pero si quieres mañana buscamos al tipo ese.
-No -interrumpió Poppy- el chico ese estaba borracho y no sabría lo que hacía así que dejadlo, no os metáis en follones por favor.
Los chicos asintieron en forma de acuerdo de paz. Amy dijo que se tenía que marchar y Sandra dijo que la llevaría en su coche invitándome a llevarme a casa. Miré a Elliot y me ofreció a llevarme él. Acepté la segunda propuesta. Mark se fue con Sandra y Amy.
-Bueno... Tom que a pesar de la pelea a sido una gran fiesta, que lo sepas. En toda fiesta hay alguna así que no te preocupes.
Le di dos besos a él y a Poppy también en forma de despedida. Poppy se quedaba esa noche en casa de Tom por lo que ni me había molestado en preguntarle que si la acompañábamos a casa, que nos pillaba de camino. Entonces le agarré la mano a Elliot en señal de que ya era hora de irse.
Íbamos por la calle, separados, creía que el se arrepentía de lo que había hecho hasta que se acerco a mi, me abrazó y me dio un beso en la cabeza. Aproveché el momento para preguntarle mis dudas.
-¿Que pasará mañana?
-¿A que te refieres?
-Me refiero a nosotros, ¿que pasará entre nosotros?
-Pasará lo que tu quieras que pase.
Sonreí y le abracé.
Estábamos llegando a mi casa. Miré mi blackberry. Eran casi las cuatro de la mañana por lo que Matt ya estaría durmiendo, supongo.
-Ya hemos llegado -paré de caminar y le abracé.
Me dio un beso en la mejilla en forma de despedida y esperó a que entrara en casa, desde la puerta me giré desde la puerta y le saludé con la mano despidiéndome así de él.
-¿Te diviertes?-le dije con tono malhumorado.
-Jajaja en realidad sí, si hubieras visto la cara de tonta que has puesto... ¿quién te creías que era?¿Elli...?
No la dejé teminar cuando dije:
-Si quiero voy ahora y le saludo.
-No hará falta-dijo bajando la voz y dándose media vuelta.
Me giré y allí estaba, con su perfecta sonrísa mirándome.
-¿Piensas quedarte todo el día ahí parada sin saludarme?
Sonreí y le di dos besos.
-Bueno... veo que al final has venido a la fiesta. -dije.
-No me perdería por nada del mundo volver a verte.
Me quedé parada, como hipnotizada. Sentí como la temperatura me subía, como mis mofletes se iban tornando al color rojo. El mundo me cambió de color. Todo parecía perfecto en aquel instante. Sentía algo en el estómago y no era hambre. Todo eso en milésimas de segundos. No me puedo imaginar la cara de boba que estaría poniendo en ese mismo momento.
-Me alegro que hayas venido, es un placer volver a verte.-me limité a decir.
El me sonrió. Estuvimos hablando un buen rato, yo miraba de vez en cuando a Amy, Poppy y a Sandra que me acosaban con la mirada, no perdían detalle de los gestos que el me hacía o yo a él, las sonrisas, las miradas. Pedimos otra bebida, esta vez yo la pedí sin alcohol ya que quería estar consciente para lo que quería hacer a continuación. Salimos fuera a charlar. Fuera ya no había nadie, estaban todos dentro bailando o pidiéndose otra copa. Elliot me llevó de la mano hasta un punto muy bonito del jardín. Me miró a los ojos y me cogió de la cintura y me besó en los labios. Beso que duró muy poco porque paramos al escuchar el estruendo que se oía dentro. Lo primero que pensamos es que alguien se estaba peleando, la música paró. Entramos alarmados y efectivamente dos chicos se estaban peleando. Había un montón de gente al rededor de la pelea por lo que no podía ver de quienes se trataba. Con miedo de que fuera algún conocido fui apartando a la gente hasta llegar al foco del barullo. A uno no le conocía pero al otro me sonaba su cara, era el chico con el que estaba enrollándose minutos antes Sandra. Les separamos y la gente empezó a marcharse, había sido una gran fiesta pero había acabado. Solo nos quedamos Tom, Poppy, Sandra, Amy, Elliot y el chico al que había visto con Sandra.
-Lo siento Tom...-al parecer eran muy amigos Tom y el chico.
-¿Qué a pasado?-preguntamos todos en distinto orden.
-Cuando estaba con Sandra, -alguna que otra mirada se dirigían hacía el rostro de Sandra- a venido ese tío y me ha empujado y después me a dado un puñetazo, sin razón alguna. Ni siquiera se su nombre. Entonces he seguido la pelea y... bueno, que lo siento tío.
Sandra fue a abrazarlo rápidamente y Poppy a Tom.
-Bueno Mark, no importa... la fiesta ya había casi acabado, la gente se estaba despidiendo de mi así que no tiene importancia. Pero si quieres mañana buscamos al tipo ese.
-No -interrumpió Poppy- el chico ese estaba borracho y no sabría lo que hacía así que dejadlo, no os metáis en follones por favor.
Los chicos asintieron en forma de acuerdo de paz. Amy dijo que se tenía que marchar y Sandra dijo que la llevaría en su coche invitándome a llevarme a casa. Miré a Elliot y me ofreció a llevarme él. Acepté la segunda propuesta. Mark se fue con Sandra y Amy.
-Bueno... Tom que a pesar de la pelea a sido una gran fiesta, que lo sepas. En toda fiesta hay alguna así que no te preocupes.
Le di dos besos a él y a Poppy también en forma de despedida. Poppy se quedaba esa noche en casa de Tom por lo que ni me había molestado en preguntarle que si la acompañábamos a casa, que nos pillaba de camino. Entonces le agarré la mano a Elliot en señal de que ya era hora de irse.
Íbamos por la calle, separados, creía que el se arrepentía de lo que había hecho hasta que se acerco a mi, me abrazó y me dio un beso en la cabeza. Aproveché el momento para preguntarle mis dudas.
-¿Que pasará mañana?
-¿A que te refieres?
-Me refiero a nosotros, ¿que pasará entre nosotros?
-Pasará lo que tu quieras que pase.
Sonreí y le abracé.
Estábamos llegando a mi casa. Miré mi blackberry. Eran casi las cuatro de la mañana por lo que Matt ya estaría durmiendo, supongo.
-Ya hemos llegado -paré de caminar y le abracé.
Me dio un beso en la mejilla en forma de despedida y esperó a que entrara en casa, desde la puerta me giré desde la puerta y le saludé con la mano despidiéndome así de él.
martes, 1 de mayo de 2012
CAPÍTULO 5
Subidos en el coche estaban Amy, Sandra y Poppy. Las cuatro eramos inseparables, lo sabíamos todo de todas, no había visto nunca una amistad más fuerte que la nuestra. La mayor era Sandra, tenía 18 y medio. No tenía pelos en la lengua, si te tenía que decir algo te lo decía, era la más 'malota' pero en el fondo era una tierna. Poppy era un cielo de niña, 16 casi 17. Era muy dulce y poseía una gran belleza digna de una diosa. Para mi era la chica diez. La verdad es que las cuatro eramos totalmente diferentes, pero nos unía un gran lazo.
-¡Vamos!¿a que esperas? Nos espera una gran fiesta.- me dijo Sandra desde el asiento de conductor.
Sonreí en forma de saludó y me subí en el asiento trasero. A mi lado estaba sentada Poppy, iba perfecta. Como siempre.
-Bueno que monina... -dijo Sandra mirándome por el retrovisor- me ha dicho un pajarito que has conocido a un bombón esta mañana ¿no?
Me limité a sonrojarme, maldita facilidad para ponerme roja... Al darse cuenta de esto empezaron ha hacer bromas sobre mi y Elliot. Yo era la primera que hacía bromas así que no me importaba que me las hicieran.
-Oye, que yo con ese chico no tengo posibilidad, parad ya. -repliqué.
-Tu lo que eres es tonta-dijeron las tres casi a la vez y Amy se giró desde su asiento echándome una mirada asesina.
-Esta noche vamos a conseguir que te quedes con él un rato a solas, ya lo verás -dijo Amy.
-¡No! que me da vergüenza, no seáis tontas...
Estaba deseando de llegar a la fiesta y que pararan ya de hablar de Elliot, aunque en realidad no se equivocaban, estaba deseando de verle y si surgía algo, pues no estaría mal.
Cuando llegamos a nuestro destino Sandra aparcó dónde hubo hueco y nos bajamos. De golpe las tres me miraron y Poppy dijo:
-Con lo provocativa que vienes seguro que se te tira al cuello.
-Y dale...-dije, siempre con una sonrisa, mostrando mis brakets.
Tocamos al timbre y nos abrió Tom, el novio de Poppy.
-Hola a todas, venís preciosas.
-Bueeenas Tom-contestamos.
-¡Hola cariño! -dijo Poppy abalanzándose sobre el dándole un beso.
-Buenooooo, abrid paso tortolitos.-dijo Sandra entrando dentro.
Seguimos a Sandra Amy y yo hasta llegar hasta el salón dónde estaba todo preparado ya, había bastante gente ya pero no todos los invitados aún. Había buen ambiente, buena música y comida. Los padres de Tom tenían bastante dinero por lo que tenía un jacuzzi y una gran piscina en el jardín dónde había un gran número de personas metidas allí. Si lo llego a saber me traigo bikini, pensé. Había un gran número de personas bañándose pero había más en el bar pidiendo algo de beber. Sandra nos arrastró hasta el bar antes de decir nada y nos pidió dos cubalibres y después empezamos a bailar. Sin darnos cuenta Sandra desapareció, bueno no del todo, estaba bailando un poco más a la derecha con un chico. Conociéndola no le dimos importancia y seguimos bailando Amy y yo. La bebida se nos acabó y rápidamente se nos acercó Poppy para ofrecernos más. Aceptamos y estuvimos bailando un poco con Poppy, después ella se fue a los brazos de Tom.
Tocaron al timbre pero yo no me di cuenta porque estaba hablando con unos amigos de Poppy y de Tom, rápidamente Amy vino hacia mi e hizo que me diera media vuelta. El corazón me latía a mil por hora. Allí estaba Elliot con unos amigos. Sandra y Poppy se me quedaron mirando y rápidamente se dirigieron hacia mi. Ya se suponían algo.
-¿Te traigo un babero? -dijo Sandra. ¿Ese es tu príncipe azul al que has conocido esta mañana?
-Sí, pero no es mi príncipe azul.
-Pronto lo será -dijo Poppy con una sonrisa.
Yo solo sonreí e hice una mueca de negación. Ya estaba nerviosa, muy nerviosa. No sabía si acercarme a saludarlo o esperar a que me saludara él. Me decidí por esperar y fui a pedirme otra copa, la tercera. Yo casi nunca bebía pero hoy era una fiesta especial. Cuando estaba pidiendo en la barra noté una mano sobre mi hombro. Me giré.
-¡Vamos!¿a que esperas? Nos espera una gran fiesta.- me dijo Sandra desde el asiento de conductor.
Sonreí en forma de saludó y me subí en el asiento trasero. A mi lado estaba sentada Poppy, iba perfecta. Como siempre.
-Bueno que monina... -dijo Sandra mirándome por el retrovisor- me ha dicho un pajarito que has conocido a un bombón esta mañana ¿no?
Me limité a sonrojarme, maldita facilidad para ponerme roja... Al darse cuenta de esto empezaron ha hacer bromas sobre mi y Elliot. Yo era la primera que hacía bromas así que no me importaba que me las hicieran.
-Oye, que yo con ese chico no tengo posibilidad, parad ya. -repliqué.
-Tu lo que eres es tonta-dijeron las tres casi a la vez y Amy se giró desde su asiento echándome una mirada asesina.
-Esta noche vamos a conseguir que te quedes con él un rato a solas, ya lo verás -dijo Amy.
-¡No! que me da vergüenza, no seáis tontas...
Estaba deseando de llegar a la fiesta y que pararan ya de hablar de Elliot, aunque en realidad no se equivocaban, estaba deseando de verle y si surgía algo, pues no estaría mal.
Cuando llegamos a nuestro destino Sandra aparcó dónde hubo hueco y nos bajamos. De golpe las tres me miraron y Poppy dijo:
-Con lo provocativa que vienes seguro que se te tira al cuello.
-Y dale...-dije, siempre con una sonrisa, mostrando mis brakets.
Tocamos al timbre y nos abrió Tom, el novio de Poppy.
-Hola a todas, venís preciosas.
-Bueeenas Tom-contestamos.
-¡Hola cariño! -dijo Poppy abalanzándose sobre el dándole un beso.
-Buenooooo, abrid paso tortolitos.-dijo Sandra entrando dentro.
Seguimos a Sandra Amy y yo hasta llegar hasta el salón dónde estaba todo preparado ya, había bastante gente ya pero no todos los invitados aún. Había buen ambiente, buena música y comida. Los padres de Tom tenían bastante dinero por lo que tenía un jacuzzi y una gran piscina en el jardín dónde había un gran número de personas metidas allí. Si lo llego a saber me traigo bikini, pensé. Había un gran número de personas bañándose pero había más en el bar pidiendo algo de beber. Sandra nos arrastró hasta el bar antes de decir nada y nos pidió dos cubalibres y después empezamos a bailar. Sin darnos cuenta Sandra desapareció, bueno no del todo, estaba bailando un poco más a la derecha con un chico. Conociéndola no le dimos importancia y seguimos bailando Amy y yo. La bebida se nos acabó y rápidamente se nos acercó Poppy para ofrecernos más. Aceptamos y estuvimos bailando un poco con Poppy, después ella se fue a los brazos de Tom.
Tocaron al timbre pero yo no me di cuenta porque estaba hablando con unos amigos de Poppy y de Tom, rápidamente Amy vino hacia mi e hizo que me diera media vuelta. El corazón me latía a mil por hora. Allí estaba Elliot con unos amigos. Sandra y Poppy se me quedaron mirando y rápidamente se dirigieron hacia mi. Ya se suponían algo.
-¿Te traigo un babero? -dijo Sandra. ¿Ese es tu príncipe azul al que has conocido esta mañana?
-Sí, pero no es mi príncipe azul.
-Pronto lo será -dijo Poppy con una sonrisa.
Yo solo sonreí e hice una mueca de negación. Ya estaba nerviosa, muy nerviosa. No sabía si acercarme a saludarlo o esperar a que me saludara él. Me decidí por esperar y fui a pedirme otra copa, la tercera. Yo casi nunca bebía pero hoy era una fiesta especial. Cuando estaba pidiendo en la barra noté una mano sobre mi hombro. Me giré.
lunes, 30 de abril de 2012
CAPÍTULO 4
De la mano de Amy di grandes zancadas hasta dar alcance al chico. Le puse la mano en el hombro y a pesar de mi timidez mi alegría de haber encontrado el móvil hizo brotar una vocecilla de mi garganta.
-Perdona...
El chico se giró. Era más alto que yo, me sacaba una, o tal vez dos cabezas. De pelo castaño claro, me atrevería a decir que rubio. Sí, rubio, de ojos marrones. En su mano llevaba una correa, el final de la correa estaba enganchado al collar de un precioso husky blanco. Sus ojos se clavaron en mi esperando a que pronunciara una palabra.
-Vengo de la comisaría de recoger mi móvil, me han dicho que tu lo has llevado.
-Que eficacia -contestó rápidamente- ¿es que estabas de acampada en la puerta de la comisaría esperando a que llevase el móvil?
Me tomé a bien su burla y sonreí.
-Gracias-dije sin contestarle a la broma.
-De nada chica.
-Bueno no nos hemos presentado, yo soy Amy y mi amiga Samantha, ¿cómo se llama esa monada? -dijo dándole dos besos al chico.
-Me llamo Elliot. -sonreía.- y mi perro Jo. Bueno chicas os dejo que tengo que marcharme, ya nos veremos por ahí -dijo dándose media vuelta.
La primera impresión del chico era buena, bastante buena y había algo en el que me gustaba, y mucho. Antes de decir nada ni si quiera de mover un pelo escuché la voz de Amy.
-¡Ey, Elliot! -dijo antes de que se marchara.- esta noche hay una fiesta en casa de un amigo, ¿te apetecería venir? puedes traer a los colegas que quieras, habrá de todo así que no tienes que traer nada.
Se quedó pensando unos breves instantes pero reaccionó rápidamente.
-Allí estaré, dame la dirección de la fiesta y vuestros móviles por si ocurre algún imprevisto.
Amy no se lo pensó dos veces y se los dio rápidamente. Nos despedimos de Elliot y acaricié a Jo en forma de despedida. Nos quedamos paradas en la calle esperando a que Elliot se sumergiera por las calles de la ciudad. Cuando no le veíamos, Amy se giró hacía mi mirándome con cara de embobada. Le hacía falta un buen babero en ese momento.
-Madre mía chica, has visto que chaval...
Asentí dándole la razón. Saqué mi blackberry del bolsillo para mirar la hora, no podía desperdiciar ni un solo minuto de ese día y mucho menos ahora... ya que sabía que esa noche iba a ver a Elliot iba a tardar más aún en arreglarme. Estaba muy nerviosa. Acompañé a Amy hacia su casa ya que me pillaba de camino a la estación de autobuses. Cogí el autobús que me llevaba hasta mi calle. Miré en mis bolsillos a ver si tenía los auriculares, pero se me habían olvidado. Iba a ser un largo y aburrido viajecito en autobús.
Por fin llegó a mi parada, en realidad se me había hecho corto el camino, no para de pensar en Elliot. Una extraña sensación recorría mi cuerpo y me gustaba.
Entré en mi casa, me duché y me lavé el pelo. Cuando salí de la ducha me lo cepillé. Era casi la hora de comer y no tenía ganas de cocinar. Hoy Matt comía en el trabajo por lo que aumentaban mis ganas de no pisar la cocina. Cogí el teléfono y llamé a un restaurante chino donde voy al menos una vez al mes con Matt. Me encanta la comida china. Me pedí lo de casi siempre. Rollito de primavera, arroz tres delicias y ternera con bambú y setas. Podría estar comiendo de esta comida toda mi vida que nunca me cansaría.
La comida no tardó mucho, el restaurante no estaba muy lejos de mi casa. Comí y me cepillé los dientes. Me quedé un momento mirándome en el espejo sonriendo, miraba mis brakets. Pronto no los tendría, me quedaba una o dos semanas con ellos. Cogí la blackberry y le di un toque a mi madre, para que sonriera cuando viera mi llamada y viera que me acordaba de ella.
Me empecé a arreglar, no sabía lo que hacerme al principio en el pelo, si dejármelo rizado o liso, me decanté por el liso aunque sabía que me iba a tirar dos horas peinándome sin ser nada exagerada. Eran las 7 y media y ya hacia rato que Matt había llegado de trabajar pero no había salido a saludarlo porque soy un tanto proteccionista, me gusta acabar lo que empiezo. Fui a saludarle y me dijo lo guapa que estaba. Yo sabía que solo lo decía por cumplir. Me puse el vestido que me compré el día anterior con Amy y fui a maquillarme, bueno en realidad no me gusta maquillarme mucho, por lo que me pinté la raya, un poquito de rimel y un poco de polvos, pero solo un poco. Después de haberme vestido, maquillado y perfumado me puse los tacones que me compré también con Amy y cogí mi bolso. Bajé las escaleras y me vio Matt. El sabía que estaba creciendo, que ya era toda una mujercita pero le costaba ver a la niña que le había cambiado pañales hace no mucho ya toda crecidita. No me dijo nada, solo me ofreció una sonrísa. Yo la acepté y me acerqué a él dándole un beso en la mejilla.
-Ya me están esperando fuera, me llevo llaves de la casa así que estate tranquilo.
-No me estaré muy tranquilo cuando se que mi niña pequeña está por ahí con todos los tipejos que se ven...
Me reí de como demostraba su alta resposabilidad. Me despedí con un gesto y salí a la puerta. Allí estaba el coche esperando.
-Perdona...
El chico se giró. Era más alto que yo, me sacaba una, o tal vez dos cabezas. De pelo castaño claro, me atrevería a decir que rubio. Sí, rubio, de ojos marrones. En su mano llevaba una correa, el final de la correa estaba enganchado al collar de un precioso husky blanco. Sus ojos se clavaron en mi esperando a que pronunciara una palabra.
-Vengo de la comisaría de recoger mi móvil, me han dicho que tu lo has llevado.
-Que eficacia -contestó rápidamente- ¿es que estabas de acampada en la puerta de la comisaría esperando a que llevase el móvil?Me tomé a bien su burla y sonreí.
-Gracias-dije sin contestarle a la broma.
-De nada chica.
-Bueno no nos hemos presentado, yo soy Amy y mi amiga Samantha, ¿cómo se llama esa monada? -dijo dándole dos besos al chico.
-Me llamo Elliot. -sonreía.- y mi perro Jo. Bueno chicas os dejo que tengo que marcharme, ya nos veremos por ahí -dijo dándose media vuelta.
La primera impresión del chico era buena, bastante buena y había algo en el que me gustaba, y mucho. Antes de decir nada ni si quiera de mover un pelo escuché la voz de Amy.
-¡Ey, Elliot! -dijo antes de que se marchara.- esta noche hay una fiesta en casa de un amigo, ¿te apetecería venir? puedes traer a los colegas que quieras, habrá de todo así que no tienes que traer nada.
Se quedó pensando unos breves instantes pero reaccionó rápidamente.
-Allí estaré, dame la dirección de la fiesta y vuestros móviles por si ocurre algún imprevisto.
Amy no se lo pensó dos veces y se los dio rápidamente. Nos despedimos de Elliot y acaricié a Jo en forma de despedida. Nos quedamos paradas en la calle esperando a que Elliot se sumergiera por las calles de la ciudad. Cuando no le veíamos, Amy se giró hacía mi mirándome con cara de embobada. Le hacía falta un buen babero en ese momento.
-Madre mía chica, has visto que chaval...
Asentí dándole la razón. Saqué mi blackberry del bolsillo para mirar la hora, no podía desperdiciar ni un solo minuto de ese día y mucho menos ahora... ya que sabía que esa noche iba a ver a Elliot iba a tardar más aún en arreglarme. Estaba muy nerviosa. Acompañé a Amy hacia su casa ya que me pillaba de camino a la estación de autobuses. Cogí el autobús que me llevaba hasta mi calle. Miré en mis bolsillos a ver si tenía los auriculares, pero se me habían olvidado. Iba a ser un largo y aburrido viajecito en autobús.
Por fin llegó a mi parada, en realidad se me había hecho corto el camino, no para de pensar en Elliot. Una extraña sensación recorría mi cuerpo y me gustaba.
Entré en mi casa, me duché y me lavé el pelo. Cuando salí de la ducha me lo cepillé. Era casi la hora de comer y no tenía ganas de cocinar. Hoy Matt comía en el trabajo por lo que aumentaban mis ganas de no pisar la cocina. Cogí el teléfono y llamé a un restaurante chino donde voy al menos una vez al mes con Matt. Me encanta la comida china. Me pedí lo de casi siempre. Rollito de primavera, arroz tres delicias y ternera con bambú y setas. Podría estar comiendo de esta comida toda mi vida que nunca me cansaría.
La comida no tardó mucho, el restaurante no estaba muy lejos de mi casa. Comí y me cepillé los dientes. Me quedé un momento mirándome en el espejo sonriendo, miraba mis brakets. Pronto no los tendría, me quedaba una o dos semanas con ellos. Cogí la blackberry y le di un toque a mi madre, para que sonriera cuando viera mi llamada y viera que me acordaba de ella.
Me empecé a arreglar, no sabía lo que hacerme al principio en el pelo, si dejármelo rizado o liso, me decanté por el liso aunque sabía que me iba a tirar dos horas peinándome sin ser nada exagerada. Eran las 7 y media y ya hacia rato que Matt había llegado de trabajar pero no había salido a saludarlo porque soy un tanto proteccionista, me gusta acabar lo que empiezo. Fui a saludarle y me dijo lo guapa que estaba. Yo sabía que solo lo decía por cumplir. Me puse el vestido que me compré el día anterior con Amy y fui a maquillarme, bueno en realidad no me gusta maquillarme mucho, por lo que me pinté la raya, un poquito de rimel y un poco de polvos, pero solo un poco. Después de haberme vestido, maquillado y perfumado me puse los tacones que me compré también con Amy y cogí mi bolso. Bajé las escaleras y me vio Matt. El sabía que estaba creciendo, que ya era toda una mujercita pero le costaba ver a la niña que le había cambiado pañales hace no mucho ya toda crecidita. No me dijo nada, solo me ofreció una sonrísa. Yo la acepté y me acerqué a él dándole un beso en la mejilla.
-Ya me están esperando fuera, me llevo llaves de la casa así que estate tranquilo.
-No me estaré muy tranquilo cuando se que mi niña pequeña está por ahí con todos los tipejos que se ven...
Me reí de como demostraba su alta resposabilidad. Me despedí con un gesto y salí a la puerta. Allí estaba el coche esperando.
viernes, 27 de abril de 2012
CAPÍTULO 3
En el autobús le di muchas vueltas a la cabeza... mis padres ya no estarían en casa para cuando volviera, mi hermano me estaría esperando un poco preocupado, ya se había pasado bastante la hora sobre la que le dije. Mañana tendría que ir por la mañana a la comisaría por si hubieran llevado mi móvil y tendría que volver a mi casa para prepararme para la fiesta ya que tardo muchísimo rato, toda la tarde se podría decir. Rebobinando. ¿Y mi móvil? quizás alguien lo hubiera encontrado o quizás no, y sin el móvil dudo mucho que me dejaran ir a la fiesta, estaba confusa y preocupada.
El autobús llegó a su ultima parada, la mía. Cogí mis bolsas y bajé del bus, me dirigí hacia mi casa. Estaban todas las luces apagadas, algo extraño. Busqué las llaves en mi bolso, las saqué y abrí la puerta. Al abrirla contemplé que estaba sola, no había nadie en casa. Primero fui a la cocina para confirmar que estaba sola, efectivamente. Había una nota pegada en la nevera con un imán: <<Pequeña, he quedado con Rose. Quizás hoy no venga a casa. Cuídate guapita, ;p>>. Matt, primeramente ya no era ''pequeña'' sino que una mujercita hecha y derecha, pero me gustaba como sonaba esa palabra, sobre todo si lo decía él.
Estaba cansada, por lo que no me lo pensé dos veces. Me duché y me fui directa a la cama.
Era por la mañana, lo sabía por los rayos de sol a los que invitaba mi ventana a entrar. Lo primero que hice intuitivamente era ver la hora en mi móvil en la mesita de noche, entonces me acordé de que tenía que ir al centro. Me levanté, hice la cama y me vestí. Fui al cuarto de baño, me lavé la cara y me peiné mis largos rizos. Bajé y me encontré la mesa puesta con el desayuno hecho, fui directa a la cocina y me encontré a mi hermano terminando su desayuno.
-Hola! -lo saludé con un beso.
-Buenos días pequeña- me dijo con una sonrisa.
Le devolví la sonrisa y le dije que tenía que ir al centro a para ver si habían llevado mi blackverry, el me dijo que si quería me llevaba al centro ya que él pasaba por allí para ir a trabajar. Acepté. Desayunamos, se arregló y me llevó a casa de Amy. Me bajé del coche y le despedí con la mano. Fui a casa de Amy, estaba lista me dijo su madre y que en un par de minutos bajaba, que tenía que coger su bolso y un par de cosas, que si me importaba quedarme abajo, le dije que no y me quedé esperando. Ella es bastante impuntual por lo que me sorprendió verla a los dos minutos abajo. La abracé y nos dirigimos hacia la comisaría. Cuando llegamos allí nos encontramos al policía.
-Buenos días agente, ¿han traído mi móvil?
-Hola, pues mira por dónde, esta mañana han traído un móvil, otro más. Todos los días nos traen muchos objetos... móviles, llaves, carteras, tarjetas... así que no se si es el tuyo el que han traído chica.
El policía dijo eso con finalidad de ser estúpido pero el tono irónico que le puso y la alegría que sentía por la probabilidad de encontrar mi móvil me hizo sonreír.
-Seguidme-dijo.
Le seguimos y nos llevó hasta la sala donde tenían los objetos perdidos, y efectivamente allí estaba mi móvil. Lo cogí y de la alegría que tenía empecé a dar saltos. Creo que por una vez en la vida Amy era la que se sentía avergonzada de mi, pero en el fondo de su rostro estaba feliz por mi. Todo lo que me hiciera a mi feliz se lo hacía a ella también.
-Gracias agente-le dije.
-A mi no me las des, dáselas al chico que lo acaba de traer, no se si aún estará rellenando los papeles de la información sobre el teléfono. Si no está en la sala es que se ha ido.
Asentí con la cabeza en forma de agradecerle de nuevo al policía la información. En la sala no había nadie salvo otro policía archivando papeles. Le pregunté y me dijo que el chico que acababa de traer el móvil acababa de salir por la puerta. Cogí de la mano a Amy y salí lo más deprisa que pude, girandome rápidamente regalandole una sonrisa al joven policía que archivaba. Miré a ambos lados de la calle, eran las 9 y media de la mañana por lo que no había demasiada gente en la calle por lo que mi vista se encontró rápidamente con el chico.
El autobús llegó a su ultima parada, la mía. Cogí mis bolsas y bajé del bus, me dirigí hacia mi casa. Estaban todas las luces apagadas, algo extraño. Busqué las llaves en mi bolso, las saqué y abrí la puerta. Al abrirla contemplé que estaba sola, no había nadie en casa. Primero fui a la cocina para confirmar que estaba sola, efectivamente. Había una nota pegada en la nevera con un imán: <<Pequeña, he quedado con Rose. Quizás hoy no venga a casa. Cuídate guapita, ;p>>. Matt, primeramente ya no era ''pequeña'' sino que una mujercita hecha y derecha, pero me gustaba como sonaba esa palabra, sobre todo si lo decía él.
Estaba cansada, por lo que no me lo pensé dos veces. Me duché y me fui directa a la cama.
Era por la mañana, lo sabía por los rayos de sol a los que invitaba mi ventana a entrar. Lo primero que hice intuitivamente era ver la hora en mi móvil en la mesita de noche, entonces me acordé de que tenía que ir al centro. Me levanté, hice la cama y me vestí. Fui al cuarto de baño, me lavé la cara y me peiné mis largos rizos. Bajé y me encontré la mesa puesta con el desayuno hecho, fui directa a la cocina y me encontré a mi hermano terminando su desayuno.
-Hola! -lo saludé con un beso.
-Buenos días pequeña- me dijo con una sonrisa.
Le devolví la sonrisa y le dije que tenía que ir al centro a para ver si habían llevado mi blackverry, el me dijo que si quería me llevaba al centro ya que él pasaba por allí para ir a trabajar. Acepté. Desayunamos, se arregló y me llevó a casa de Amy. Me bajé del coche y le despedí con la mano. Fui a casa de Amy, estaba lista me dijo su madre y que en un par de minutos bajaba, que tenía que coger su bolso y un par de cosas, que si me importaba quedarme abajo, le dije que no y me quedé esperando. Ella es bastante impuntual por lo que me sorprendió verla a los dos minutos abajo. La abracé y nos dirigimos hacia la comisaría. Cuando llegamos allí nos encontramos al policía.
-Buenos días agente, ¿han traído mi móvil?
-Hola, pues mira por dónde, esta mañana han traído un móvil, otro más. Todos los días nos traen muchos objetos... móviles, llaves, carteras, tarjetas... así que no se si es el tuyo el que han traído chica.
El policía dijo eso con finalidad de ser estúpido pero el tono irónico que le puso y la alegría que sentía por la probabilidad de encontrar mi móvil me hizo sonreír.
-Seguidme-dijo.
Le seguimos y nos llevó hasta la sala donde tenían los objetos perdidos, y efectivamente allí estaba mi móvil. Lo cogí y de la alegría que tenía empecé a dar saltos. Creo que por una vez en la vida Amy era la que se sentía avergonzada de mi, pero en el fondo de su rostro estaba feliz por mi. Todo lo que me hiciera a mi feliz se lo hacía a ella también.
-Gracias agente-le dije.
-A mi no me las des, dáselas al chico que lo acaba de traer, no se si aún estará rellenando los papeles de la información sobre el teléfono. Si no está en la sala es que se ha ido.
Asentí con la cabeza en forma de agradecerle de nuevo al policía la información. En la sala no había nadie salvo otro policía archivando papeles. Le pregunté y me dijo que el chico que acababa de traer el móvil acababa de salir por la puerta. Cogí de la mano a Amy y salí lo más deprisa que pude, girandome rápidamente regalandole una sonrisa al joven policía que archivaba. Miré a ambos lados de la calle, eran las 9 y media de la mañana por lo que no había demasiada gente en la calle por lo que mi vista se encontró rápidamente con el chico.
domingo, 22 de abril de 2012
CAPÍTULO 2
Me terminé de arreglar, cogí algo de dinero y mi móvil. Bajé las escaleras y me despedí de mi madre y de mi padre ya que esa tarde salía su avión.
-Te voy a echar de menos Mariquita.-dije abrazándola.
-Papá... -lo abracé y le di un beso en la mejilla, con mi padre las palabras sobraban, el ya sabía aprecio que le tenía.
Después de haberme despedido y de haberme dicho los dos miles de veces que tenía comida en la nevera, que dónde estaban los números de emergencia volví a despedirme y salí al patio. Fui a ver a mi cachorrita de raza mastín llamada Nala. La acaricié y le rellené el comedero y el bebedero. Me lavé las manos y después de esto salí por fin de casa.
Cogí el primer autobús que salía al centro, el autobús tardaba 20 minutos así que opté por sacar mis auriculares junto a mi blackberry y escuchar algo de música. La primera canción fue Another World, si, soy directioner. El autobús estaba llegando por lo que decidí quitarme los auriculares e ir cogiendo mis cosas para salir. Le di un toque a Amy para que fuera saliendo de su casa mientras me levantaba del asiento e iba a salir del autobús. Esperé a que bajara en su portal, ella vivía en el centro. Y allí estaba ella una chica morena de ojos claros y de melena hasta la mitad de la espalda. Ella siempre iba muy mona y hoy no iba a ser menos. La saludé con una sonrisa dejando ver mis brakets y cuando se acercó le di un abrazo de oso. La conocía desde hace años, desde que eramos bastante pequeñas pero aunque fuéramos polos verdaderamente opuestos allí seguíamos las dos, siendo más amigas que nadie en el mundo. Ella era bastante sociable, no tenía pelos en la lengua y no le importaba hacer el ridículo con tal de hacernos reir a sus amigas. Yo en cambio era bastante más tímida al principio pero cuando cogía las confianzas se me iba la cabeza, creo que eso se me pegó de ella...
-Y bueno... a que tienda vamos primero.-preguntó con una sonrisa en la cara, como siempre.
-Pues... hace poco miré la página web del Pull y había cosas bastante bonitas, si te apetece ir allí...
-Por supuesto! y después vamos al Bershka, Stradivarius, Primark, compras locas con la Amy reshulona.
De reshulona no tenía ni un pelo, pero ella era así. Y la verdad es que me gustaba porque siempre me sacaba una sonrisa en todo momento. Entramos en el Pull and Bear y nos fuimos directas a unos vestidos preciosos. Fuimos a probarnoslo y a ella le quedaba genial por lo que se lo compró. Yo me decidí por un vestido que vimos en el Bershka. Los zapatos los compramos las dos en Marypaz y los complementos en Claire's.
-Bueno, ya lo tenemos todo -dijo Amy.
Yo asentí con la cabeza. Ella me propuso ir a tomarnos un helado, y la verdad es que me apetecía bastante por lo que acepté. Ella se lo pidió de coco y yo de vainilla. Me encanta la vainilla. Suponía que ya habían pasado un par de horas por lo que fui a sacar el móvil... miré en todos los bolsillos, en todas las bolsas, en mi bolso. ¿Dónde estaba mi blackberry? no podía vivir sin ella y me estaba estresando bastante, no había utilizado el móvil en toda la tarde por lo que no sabía en que momento se me podría haber caído. Le conté lo sucedido a Amy y me dijo que si quería podriamos ir a la comisaría por si lo hubieran llevado allí. Fuimos y el policía que nos atendió nos dijo que si que habían llevado un móvil a objetos perdidos. Se me iluminó la cara. Cuando nos llevó hacia el móvil vi que no era el mío y me volví a deprimir. El policía nos dijo que si hace poco que se me había perdido quizás nadie lo habría encontrado aún por lo que sería mejor que volviera mañana por si alguien lo encontraba. Acepté en volver al día siguiente. Acompañé a Amy a su casa y cogí el autobús hasta mi casa.
-Te voy a echar de menos Mariquita.-dije abrazándola.
-Papá... -lo abracé y le di un beso en la mejilla, con mi padre las palabras sobraban, el ya sabía aprecio que le tenía.
Después de haberme despedido y de haberme dicho los dos miles de veces que tenía comida en la nevera, que dónde estaban los números de emergencia volví a despedirme y salí al patio. Fui a ver a mi cachorrita de raza mastín llamada Nala. La acaricié y le rellené el comedero y el bebedero. Me lavé las manos y después de esto salí por fin de casa.
Cogí el primer autobús que salía al centro, el autobús tardaba 20 minutos así que opté por sacar mis auriculares junto a mi blackberry y escuchar algo de música. La primera canción fue Another World, si, soy directioner. El autobús estaba llegando por lo que decidí quitarme los auriculares e ir cogiendo mis cosas para salir. Le di un toque a Amy para que fuera saliendo de su casa mientras me levantaba del asiento e iba a salir del autobús. Esperé a que bajara en su portal, ella vivía en el centro. Y allí estaba ella una chica morena de ojos claros y de melena hasta la mitad de la espalda. Ella siempre iba muy mona y hoy no iba a ser menos. La saludé con una sonrisa dejando ver mis brakets y cuando se acercó le di un abrazo de oso. La conocía desde hace años, desde que eramos bastante pequeñas pero aunque fuéramos polos verdaderamente opuestos allí seguíamos las dos, siendo más amigas que nadie en el mundo. Ella era bastante sociable, no tenía pelos en la lengua y no le importaba hacer el ridículo con tal de hacernos reir a sus amigas. Yo en cambio era bastante más tímida al principio pero cuando cogía las confianzas se me iba la cabeza, creo que eso se me pegó de ella...
-Y bueno... a que tienda vamos primero.-preguntó con una sonrisa en la cara, como siempre.
-Pues... hace poco miré la página web del Pull y había cosas bastante bonitas, si te apetece ir allí...
-Por supuesto! y después vamos al Bershka, Stradivarius, Primark, compras locas con la Amy reshulona.
De reshulona no tenía ni un pelo, pero ella era así. Y la verdad es que me gustaba porque siempre me sacaba una sonrisa en todo momento. Entramos en el Pull and Bear y nos fuimos directas a unos vestidos preciosos. Fuimos a probarnoslo y a ella le quedaba genial por lo que se lo compró. Yo me decidí por un vestido que vimos en el Bershka. Los zapatos los compramos las dos en Marypaz y los complementos en Claire's.
-Bueno, ya lo tenemos todo -dijo Amy.
Yo asentí con la cabeza. Ella me propuso ir a tomarnos un helado, y la verdad es que me apetecía bastante por lo que acepté. Ella se lo pidió de coco y yo de vainilla. Me encanta la vainilla. Suponía que ya habían pasado un par de horas por lo que fui a sacar el móvil... miré en todos los bolsillos, en todas las bolsas, en mi bolso. ¿Dónde estaba mi blackberry? no podía vivir sin ella y me estaba estresando bastante, no había utilizado el móvil en toda la tarde por lo que no sabía en que momento se me podría haber caído. Le conté lo sucedido a Amy y me dijo que si quería podriamos ir a la comisaría por si lo hubieran llevado allí. Fuimos y el policía que nos atendió nos dijo que si que habían llevado un móvil a objetos perdidos. Se me iluminó la cara. Cuando nos llevó hacia el móvil vi que no era el mío y me volví a deprimir. El policía nos dijo que si hace poco que se me había perdido quizás nadie lo habría encontrado aún por lo que sería mejor que volviera mañana por si alguien lo encontraba. Acepté en volver al día siguiente. Acompañé a Amy a su casa y cogí el autobús hasta mi casa.
viernes, 20 de abril de 2012
CAPÍTULO 1
Y como era de imaginar no se trataba de otra cosa más que una película. Estaba tan metida en la película que ni me enteraba que mi madre me llamaba, gritaba mi nombre.
-Samantha hija, baja ya a comer que se te va a enfriar...
El nombre de mi madre era María, aunque yo casi nunca la llamaba por su nombre. Siempre le decía mamá o cariñosamente mami o alguna vez que otra le decía Mariquita.
Mis madre quería especialmente pasar ese día junto a ella y a mi padre porque se iban de viaje a Noruega y me dejaban con mi hermano Matt. Matt más que un hermano era como un segundo padre incluso ejercía más de padre que mi propio padre pero él era así. Creo que eso debía a nuestra diferencia de edad. Él era 5 años y 10 meses mayor. Era demasiado posesivo quizás, pero es a una de las personas que más quiero en el mundo.
Una de las cosas que más admiro de mis padres es que han sabido educar a sus dos hijos perfectamente sin usar la violencia. Como es obvio he tenido alguna que otra discusión con mamá Mariquita... raro era el día que no se quejaba de como hacía la cama o como doblaba la ropa. Sin embargo con papá no he tenido discusiones apenas es un buenazo. Iba a echarles mucho de menos.
Como cada viernes mi madre había preparado macarrones a la boloñesa, mi comida favorita. No se de dónde sacaba las dotes culinarias pero la verdad es que se le daba de lujo los fogones. Pronto me dispuse a apagar la tele y a bajar a comer tal y como mamá me había pedido. Cogí mi blackberry, cosa que siempre llevo encima.
Cuando bajé vi a papá y a Matt sentados en la mesa esperando la comida. No pude resistir el decir ''vaya unos marqueses''... con una sonrisa siempre en la cara dejando mostrar mi sonrisa oculta en unos brackets, sí, tenía aparatos.
En la comida apenas habló nadie contando los típicos... ''pásame una servilleta por favor'', ''¿me pasas la jarra?'' y no lo entendía... siempre había tema de conversación en la mesa.
-Os voy a echar de menos.- dije rompiendo el que se me estaba haciendo un eterno e incomodo silencio.
-Nosotros también a ti pequeñaja, te traeremos algo del extranjero.- dijo papá.
Nadie como él sabía mi amor hacia los animales, la naturaleza... no se porque no me habían planteado ir con ellos. Algo raro sucedía y no paraba de darle vueltas.
Cuando ya casi había acabado de comer sonaba mi blackberry. Una notificación del tuenti. Era Amy invitandome a una fiesta mañana. Me era imposible ir, no tenía que ponerme y así tan de golpe... ella me contestó que si quería esta tarde podíamos ir al centro comercial a comprarnos algo, que ella tampoco tenía que ponerse. La verdad es que no me pareció mal idea. Se lo planteé a mis padres y aceptaron, poniendome como normal que Matt iría a por mi a una hora determinada, ni que fuera mi perro guardián pensé, pero da igual, sabía que me lo iba a pasar bien y que iba a conocer a un montón de gente por lo que iba a merecer la pena ir. Me puse una camiseta de hombro caído blanca y un pantalón corto vaquero claro ya que era primavera y empezaba ha hacer calor...
Me miré en el espejo breves segundos. Vi a una chica sencilla, con el pelo de largo hasta el culo y rizado, mucho, de ojos color caramelo deseando salir hacia el centro en busca de Amy.
-Samantha hija, baja ya a comer que se te va a enfriar...
El nombre de mi madre era María, aunque yo casi nunca la llamaba por su nombre. Siempre le decía mamá o cariñosamente mami o alguna vez que otra le decía Mariquita.
Mis madre quería especialmente pasar ese día junto a ella y a mi padre porque se iban de viaje a Noruega y me dejaban con mi hermano Matt. Matt más que un hermano era como un segundo padre incluso ejercía más de padre que mi propio padre pero él era así. Creo que eso debía a nuestra diferencia de edad. Él era 5 años y 10 meses mayor. Era demasiado posesivo quizás, pero es a una de las personas que más quiero en el mundo.
Una de las cosas que más admiro de mis padres es que han sabido educar a sus dos hijos perfectamente sin usar la violencia. Como es obvio he tenido alguna que otra discusión con mamá Mariquita... raro era el día que no se quejaba de como hacía la cama o como doblaba la ropa. Sin embargo con papá no he tenido discusiones apenas es un buenazo. Iba a echarles mucho de menos.
Como cada viernes mi madre había preparado macarrones a la boloñesa, mi comida favorita. No se de dónde sacaba las dotes culinarias pero la verdad es que se le daba de lujo los fogones. Pronto me dispuse a apagar la tele y a bajar a comer tal y como mamá me había pedido. Cogí mi blackberry, cosa que siempre llevo encima.
Cuando bajé vi a papá y a Matt sentados en la mesa esperando la comida. No pude resistir el decir ''vaya unos marqueses''... con una sonrisa siempre en la cara dejando mostrar mi sonrisa oculta en unos brackets, sí, tenía aparatos.
En la comida apenas habló nadie contando los típicos... ''pásame una servilleta por favor'', ''¿me pasas la jarra?'' y no lo entendía... siempre había tema de conversación en la mesa.
-Os voy a echar de menos.- dije rompiendo el que se me estaba haciendo un eterno e incomodo silencio.
-Nosotros también a ti pequeñaja, te traeremos algo del extranjero.- dijo papá.
Nadie como él sabía mi amor hacia los animales, la naturaleza... no se porque no me habían planteado ir con ellos. Algo raro sucedía y no paraba de darle vueltas.
Cuando ya casi había acabado de comer sonaba mi blackberry. Una notificación del tuenti. Era Amy invitandome a una fiesta mañana. Me era imposible ir, no tenía que ponerme y así tan de golpe... ella me contestó que si quería esta tarde podíamos ir al centro comercial a comprarnos algo, que ella tampoco tenía que ponerse. La verdad es que no me pareció mal idea. Se lo planteé a mis padres y aceptaron, poniendome como normal que Matt iría a por mi a una hora determinada, ni que fuera mi perro guardián pensé, pero da igual, sabía que me lo iba a pasar bien y que iba a conocer a un montón de gente por lo que iba a merecer la pena ir. Me puse una camiseta de hombro caído blanca y un pantalón corto vaquero claro ya que era primavera y empezaba ha hacer calor...
Me miré en el espejo breves segundos. Vi a una chica sencilla, con el pelo de largo hasta el culo y rizado, mucho, de ojos color caramelo deseando salir hacia el centro en busca de Amy.
INTRODUCIÓN.
La persiguió por allá donde iba, por todo el laberinto de calles que formaban la ciudad. Ella corría hasta dejarse el último aliento, pero él era más rápido. No podía compararse la resistencia de una chica normal y corriente a un chico que jugaba todos los sábados su partido de fútbol y entrenaba largas y duras horas a la semana. La alcanzó. No hay palabras para describir los sentimientos que mostraba la faz de la chica y de todas las cosas que se le estuvieran pasando por la cabeza. Un juego de adolescentes que le hacía que su corazón latiera cada vez más rápido y no era por el cansancio del correr... poco a poco se fueron deteniendo los dos, ella se giró hacia él y sin saber de dónde sacó el coraje le besó. Un largo y romántico beso de esos que solo suceden en las películas.
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