Nada más salir de casa el sol me deslumbró, me costó un par de segundos recobrar la visión. Nala no seguía mucho mi paso, era la primera vez que la sacaba a pasear y tenía que aprender a caminar con correa. Emprendí camino hacia el parquecillo saludando a los vecinos que pasaban. Tenía una sonrisa en la cara demostrándole al mundo así que estaba más feliz que nunca lo había estado.
Llegué al parque y empecé a buscarle. Allí estaba sentado en el césped jugando con Jo. Me acerqué a él y me senté a su lado saludandolo dándole un beso en la cara.
-Veo que has venido, me alegro de verte... -dijo con una sonrisa en la cara.
-Lo mismo digo, me lo pasé genial, sobre todo contigo.
Sonrió mirando al suelo. Estuvimos un rato hablando y descubrí que tras su aspecto de chico duro era un blando, tenía buen corazón o al menos eso aparentaba. Tenía dinero pero no era el típico niñato con aires de superioridad. Era perfecto para mi, estaba empezando a gustarme de verdad pero no quería que lo notase. Me gusta ir despacio en las relaciones y quería que esta durara mucho.
Estuvimos hablando un buen rato y le conté que mis padres estaban de viaje, pero volverían en dos días. El me contó que vivía con su padre, pero él nunca estaba en casa porque casi siempre estaba viajando por todo el mundo. Así que casi vivía solo, vivía solamente con la compañía de Jo. En el mismo instante que me contó eso mi sonrisa se me borró de la cara. Él me dijo que no me preocupara, que no debería de estar triste, el no lo estaba así que yo tampoco debería de estarlo. Le sonreí. Jamás había puesto en mi cara una sonrisa más falsa de la que puse. También estuvimos hablando mucho sobre él por lo que me entere de muchas cosas como que por ejemplo dentro de un par de semanas era su cumpleaños. Me invito a tomarnos algo y yo acepté. Nos sentamos en la terraza ya que teníamos los perros y no podíamos entrar dentro con ellos. Seguimos hablando, a veces nos quedábamos en silencio, sin saber como arrancar un tema de conversación pero pronto inventábamos arrancábamos con algún comentario.
Eran las dos, ya era bastante tarde puesto que le dije a Matt que volvería a comer. Me levanté, era hora de marcharse y se lo di a entender a Elliot cogiendo la correa de Nala. Al ver que me tenía que marchar se levantó y dijo.
-Me gustaría volver a verte mañana, si quieres.
-A mi también me gustaría volver a quedar contigo. ¿Que te apetece hacer mañana?
-Si quieres podemos ir al cine.
-Me encantaría, ¿te parecería bien que invitara a mis amigas?
-Me parece bien.
Me despedí dándole un abrazo y me dio un beso en la frente.
Llegué a casa. Matt había preparado pollo a la plancha y puré de patatas. Puse la mesa y nos sentamos a comer.
-Me parece que has tardado mucho en enseñarle la ciudad a Nala, a no ser que le hayas enseñado todas las tiendas de ropa, los restaurantes... -bromeaba.
-Que tonto eres.
Me miró y se rió. Sus casi seis años que me llevaba cargaban con mucha experiencias y sospechaba de que había quedado con Elliot. Estaba casi seguro de que había quedado con un chico pero no dijo nada más. Le conté que por la mañana estuve hablando con mamá y que le mandaba besos, que nos echaba de menos. Le conté con detalles lo que me contó mamá sobre los lugares a los que había viajado. No hizo ningún comentario. Seguidamente le conté que mañana iba a salir todo el día con las chicas. Me dijo que le parecía bien y que tuviera cuidado nada más. No se porque pero su cara, su tono de voz de le puso serio, aunque él intentaba que no se le notase, pero lo noté. Algo raro pasaba, aún no sabía que es lo que pasaba pero lo averiguaré, es lo que pensaba. Además no debería de ser nada grave, si no me lo hubieran contando así que solo me valía esperar.
Por la tarde llamé a las chicas y le propuse ir al cine, aceptaron y le conté lo que pasó en la cita con Elliot. En eso se me fue toda la tarde. Cuando acabé de hablar con las chicas me fui a dormir puesto que era bastante tarde ya.
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