El ruido del despertador me despertó. Fui al cuarto de baño, me duché y me lavé la cabeza. Me vestí y me ricé el pelo. Intuía que hoy iba a ser un gran día, o al menos eso quería. Amy yo yo habíamos quedado diez minutos antes para contarle lo que había pasado ayer y después iríamos a buscar a Poppy y a Sandra así que cogí mi móvil, un bolso y dinero y me fui directa al autobús en busca de Amy. No me hizo falta subir a buscarla a su piso ya que estaba abajo en el portal.
-¿Que haces aquí abajo?-dije dándole dos besos.
-Nada... que he discutido con mi hermana, pero no tiene importancia.
Le dije que no se preocupara, ya que sabía que no podía estar más de cinco minutos cabrada con su hermana. Después de decirle esto le conté todo lo sucedido ayer mientras cogíamos un autobús que nos llevaba hasta donde vivía Poppy. Ella ya había quedado con Sandra así que allí estarían las dos. Me di cuenta que durante todo el trayecto no podía parar de pensar en Elliot. Ese chico realmente me atraía.
Llegamos a nuestro destino. Poppy vivía a las afueras de la ciudad así que tendríamos que caminar un poco. Vivía en un pequeño palacio. Su casa era casi que una mansión.
-Hola Poppy - la saludamos.
-Hola cielos. Voy con Tom, espero que no os importe.-dijo con una sonrisa.- Por cierto, Sandra aún no a llegado.
Yo no conocía a ninguna persona que fuera capaz de cabrearse con Poppy. Ella era capaz de conquistar a un mundo entero solamente sonriendo así que no había alma que no se derritiera con aquella sonrisa. Si quería algo le bastaba sonreír para obtener lo que quisiera.
-No importa, yo voy con Elliot.
-Bueno al menos yo no voy de sujeta velas-dijo Amy- Sandra tampoco tiene pareja.
Todos reímos, pero paramos de hacerlo cuando vimos a lo lejos a Sandra con un chico. Al chico ya le conocíamos. Efectivamente, era Mark. No nos lo podíamos creer. ¿Sandra en serio con un chico? debería de tratarse de una broma. Amy se sintió algo incomoda. Todas saludamos a Sandra y a Mark. Cuando Tom estaba hablando con Mark me acerqué a hablar con Sandra y a preguntarle que que había pasado con él. Me dijo que solo se había enrollado el día de la fiesta y esta mañana, pero que mañana le pensaba dejar. Yo lo flipaba con esta chica, pero ella era así y creo que era justamente su manera de ser la que le hacía imprescindible en el grupo.
-Bueno... ¿y tu chorvo? -preguntó Sandra.
Todas las miradas se dirigieron hacia mi. Me puse roja.
-Nos espera en la puerta del cine.
Fuimos todos hacia el cine, las dos parejas, Amy y yo.
-Allí está tu principe azul. -se le escapó a Poppy.
Sonreí y cuando nos acercamos vi que él no estaba solo, estaba con otro chico. La primera en saludarle fui yo. Me besó en los labios y después saludó a los demás. Después de saludarnos nos presentó al chico al que tenía al lado.
-Este es mi amigo, Robbert, es como un hermano para mi.
Le saludamos y después entramos dentro del centro. Dentro había de todos tipos de comercios. Desde restaurantes hasta bolera pero le llamábamos a todo el centro 'el cine' porque había un gran cine que era el que más prestigio tenía de todos los lugares cercanos. Eran las una del medio día por lo que Elliot nos propuso ir a la bolera. Aceptamos. Yo solo había jugado una vez y era pequeña por lo que no sabía jugar, y lo di a entender pero él me dijo que no me preocupara, que él me enseñaría.
Una vez en la bolera nos dieron las botas y nos pusimos los nombres que quisimos. El nombre que más me hizo gracia fue el de Robbert, se veía que era el típico gracioso del grupo. Caía bien a priori. Estuvimos jugando un buen rato. Elliot me enseñó a jugar, me agarraba por la cintura y me cogía la mano y me decía como lanzar. Empezaba a creer que yo a él también le gustaba. Me trataba como a una reina. Después de haber estado jugando un buen rato se nos abrió el apetito. Observamos que Amy hizo muchas migas con Robbert. Se complementaban. Fuimos a comer a un kebab. Yo me pedí un kebab aunque solo me comí la mitad. Después de haber comido aunque no nos podíamos mover fuimos a ver una actuación que hacían en una plaza. Eran las cuatro. Fuimos a ver la película. Elegimos una romántica y nos sentamos con nuestras respectivas parejas. Sandra me miró, me guiñó un ojo y se levanto de la mano de Mark. No quiero saber ni a donde iban ni lo que iban a hacer. Era Sandra así que con un gesto se sabía lo que iba a hacer.
De pronto Elliot me posó su brazo sobre mis hombros y cuando le miré me besó y yo le seguí el beso. Después de la película fuimos a tomarnos un helado. Yo me lo elegí de vainilla. Cuando estabamos sentados tomandonos el helado recibí una llamada. Mi madre.
-¿Si mamá?
-Hija que tal... -preguntó con la voz más triste que le había escuchado jamás.
-Bien aquí con las chicas. ¿como estáis?
-Hija que vamos a retrasar nuestro regreso a España.-dijo sin contestar a mi pregunta.
Yo sabía que si alargaban su viaje no era por diversión, algo estaba pasando.
-¿Mamá que está pasando?
-Nada pásatelo bien.
Me colgó. Mi madre me colgó. Ella nunca hace eso y mucho menos conmigo. Estaba muy nerviosa, algo había pasado. Llamé de nuevo a mi madre y no me lo cogío. La volví a llamar, nada. Lo intenté de nuevo, seguía sin contestar al teléfono. Lo intenté por una última vez, me lo cogió.
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