lunes, 30 de abril de 2012

CAPÍTULO 4

De la mano de Amy di grandes zancadas hasta dar alcance al chico. Le puse la mano en el hombro y a pesar de mi timidez mi alegría de haber encontrado el móvil hizo brotar una vocecilla de mi garganta.
-Perdona...
El chico se giró. Era más alto que yo, me sacaba una, o tal vez dos cabezas. De pelo castaño claro, me atrevería a decir que rubio. Sí, rubio, de ojos marrones. En su mano llevaba una correa, el final de la correa estaba enganchado al collar de un precioso husky blanco. Sus ojos se clavaron en mi esperando a que pronunciara una palabra.
-Vengo de la comisaría de recoger mi móvil, me han dicho que tu lo has llevado.
-Que eficacia -contestó rápidamente- ¿es que estabas de acampada en la puerta de la comisaría esperando a que llevase el móvil?
Me tomé a bien su burla y sonreí.
-Gracias-dije sin contestarle a la broma.
-De nada chica.
-Bueno no nos hemos presentado, yo soy Amy y mi amiga Samantha, ¿cómo se llama esa monada? -dijo dándole dos besos al chico.
-Me llamo Elliot. -sonreía.- y mi perro Jo. Bueno chicas os dejo que tengo que marcharme, ya nos veremos por ahí -dijo dándose media vuelta.
La primera impresión del chico era buena, bastante buena y había algo en el que me gustaba, y mucho. Antes de decir nada ni si quiera de mover un pelo escuché la voz de Amy.
-¡Ey, Elliot! -dijo antes de que se marchara.- esta noche hay una fiesta en casa de un amigo, ¿te apetecería venir? puedes traer a los colegas que quieras, habrá de todo así que no tienes que traer nada.
Se quedó pensando unos breves instantes pero reaccionó rápidamente.
-Allí estaré, dame la dirección de la fiesta y vuestros móviles por si ocurre algún imprevisto.
Amy no se lo pensó dos veces y se los dio rápidamente. Nos despedimos de Elliot y acaricié a Jo en forma de despedida. Nos quedamos paradas en la calle esperando a que Elliot se sumergiera por las calles de la ciudad. Cuando no le veíamos, Amy se giró hacía mi mirándome con cara de embobada. Le hacía falta un buen babero en ese momento.
-Madre mía chica, has visto que chaval...
Asentí dándole la razón. Saqué mi blackberry del bolsillo para mirar la hora, no podía desperdiciar ni un solo minuto de ese día y mucho menos ahora... ya que sabía que esa noche iba a ver a Elliot iba a tardar más aún en arreglarme. Estaba muy nerviosa. Acompañé a Amy hacia su casa ya que me pillaba de camino a la estación de autobuses. Cogí el autobús que me llevaba hasta mi calle. Miré en mis bolsillos a ver si tenía los auriculares, pero se me habían olvidado. Iba a ser un largo y aburrido viajecito en autobús.
Por fin llegó a mi parada, en realidad se me había hecho corto el camino, no para de pensar en Elliot. Una extraña sensación recorría mi cuerpo y me gustaba.
Entré en mi casa, me duché y me lavé el pelo. Cuando salí de la ducha me lo cepillé. Era casi la hora de comer y no tenía ganas de cocinar. Hoy Matt comía en el trabajo por lo que aumentaban mis ganas de no pisar la cocina. Cogí el teléfono y llamé a un restaurante chino donde voy al menos una vez al mes con Matt. Me encanta la comida china. Me pedí lo de casi siempre. Rollito de primavera, arroz tres delicias y ternera con bambú y setas. Podría estar comiendo de esta comida toda mi vida que nunca me cansaría.
La comida no tardó mucho, el restaurante no estaba muy lejos de mi casa. Comí y me cepillé los dientes. Me quedé un momento mirándome en el espejo sonriendo, miraba mis brakets. Pronto no los tendría, me quedaba una o dos semanas con ellos. Cogí la blackberry y le di un toque a mi madre, para que sonriera cuando viera mi llamada y viera que me acordaba de ella.
Me empecé a arreglar, no sabía lo que hacerme al principio en el pelo, si dejármelo rizado o liso, me decanté por el liso aunque sabía que me iba a tirar dos horas peinándome sin ser nada exagerada. Eran las 7 y media y ya hacia rato que Matt había llegado de trabajar pero no había salido a saludarlo porque soy un tanto proteccionista, me gusta acabar lo que empiezo. Fui a saludarle y me dijo lo guapa que estaba. Yo sabía que solo lo decía por cumplir. Me puse el vestido que me compré el día anterior con Amy y fui a  maquillarme, bueno en realidad no me gusta maquillarme mucho, por lo que me pinté la raya, un poquito de rimel y un poco de polvos, pero solo un poco. Después de haberme vestido, maquillado y perfumado me puse los tacones que me compré también con Amy y cogí mi bolso. Bajé las escaleras y me vio Matt. El sabía que estaba creciendo, que ya era toda una mujercita pero le costaba ver a la niña que le había cambiado pañales hace no mucho ya toda crecidita. No me dijo nada, solo me ofreció una sonrísa. Yo la acepté y me acerqué a él dándole un beso en la mejilla.
-Ya me están esperando fuera, me llevo llaves de la casa así que estate tranquilo.
-No me estaré muy tranquilo cuando se que mi niña pequeña está por ahí con todos los tipejos que se ven...
Me reí de como demostraba su alta resposabilidad. Me despedí con un gesto y salí a la puerta. Allí estaba el coche esperando.

viernes, 27 de abril de 2012

CAPÍTULO 3

En el autobús le di muchas vueltas a la cabeza... mis padres ya no estarían en casa para cuando volviera, mi hermano me estaría esperando un poco preocupado, ya se había pasado bastante la hora sobre la que le dije. Mañana tendría que ir por la mañana a la comisaría por si hubieran llevado mi móvil y tendría que volver a mi casa para prepararme para la fiesta ya que tardo muchísimo rato, toda la tarde se podría decir. Rebobinando. ¿Y mi móvil? quizás alguien lo hubiera encontrado o quizás no, y sin el móvil dudo mucho que me dejaran ir a la fiesta, estaba confusa y preocupada.
El autobús llegó a su ultima parada, la mía. Cogí mis bolsas y bajé del bus, me dirigí hacia mi casa. Estaban todas las luces apagadas, algo extraño. Busqué las llaves en mi bolso, las saqué y abrí la puerta. Al abrirla contemplé que estaba sola, no había nadie en casa. Primero fui a la cocina para confirmar que estaba sola, efectivamente. Había una nota pegada en la nevera con un imán: <<Pequeña, he quedado con Rose. Quizás hoy no venga a casa. Cuídate guapita, ;p>>. Matt, primeramente ya no era ''pequeña'' sino que una mujercita hecha y derecha, pero me gustaba como sonaba esa palabra, sobre todo si lo decía él.
Estaba cansada, por lo que no me lo pensé dos veces. Me duché y me fui directa a la cama.


Era por la mañana, lo sabía por los rayos de sol a los que invitaba mi ventana a entrar. Lo primero que hice intuitivamente era ver la hora en mi móvil en la mesita de noche, entonces me acordé de que tenía que ir al centro. Me levanté, hice la cama y me vestí. Fui al cuarto de baño, me lavé la cara y me peiné mis largos rizos. Bajé y me encontré la mesa puesta con el desayuno hecho, fui directa a la cocina y me encontré a mi hermano terminando su desayuno.
-Hola! -lo saludé con un beso.
-Buenos días pequeña- me dijo con una sonrisa.
Le devolví la sonrisa y le dije que tenía que ir al centro a para ver si habían llevado mi blackverry, el me dijo que si quería me llevaba al centro ya que él pasaba por allí para ir a trabajar. Acepté. Desayunamos, se arregló y me llevó a casa de Amy. Me bajé del coche y le despedí con la mano. Fui a casa de Amy, estaba lista me dijo su madre y que en un par de minutos bajaba, que tenía que coger su bolso y un par de cosas, que si me importaba quedarme abajo, le dije que no y me quedé esperando. Ella es bastante impuntual por lo que me sorprendió verla a los dos minutos abajo. La abracé y nos dirigimos hacia la comisaría. Cuando llegamos allí nos encontramos al policía.
-Buenos días agente, ¿han traído mi móvil?
-Hola, pues mira por dónde, esta mañana han traído un móvil, otro más. Todos los días nos traen muchos objetos... móviles, llaves, carteras, tarjetas... así que no se si es el tuyo el que han traído chica.
El policía dijo eso con finalidad de ser estúpido pero el tono irónico que le puso y la alegría que sentía por la probabilidad de encontrar mi móvil me hizo sonreír.
-Seguidme-dijo.
Le seguimos y nos llevó hasta la sala donde tenían los objetos perdidos, y efectivamente allí estaba mi móvil. Lo cogí y de la alegría que tenía empecé a dar saltos. Creo que por una vez en la vida Amy era la que se sentía avergonzada de mi, pero en el fondo de su rostro estaba feliz por mi. Todo lo que me hiciera a mi feliz se lo hacía a ella también.
-Gracias agente-le dije.
-A mi no me las des, dáselas al chico que lo acaba de traer, no se si aún estará rellenando los papeles de la información sobre el teléfono. Si no está en la sala es que se ha ido.
Asentí con la cabeza en forma de agradecerle de nuevo al policía la información. En la sala no había nadie salvo otro policía archivando papeles. Le pregunté y me dijo que el chico que acababa de traer el móvil acababa de salir por la puerta. Cogí de la mano a Amy y salí lo más deprisa que pude, girandome rápidamente regalandole una sonrisa al joven policía que archivaba. Miré a ambos lados de la calle, eran las 9 y media de la mañana por lo que no había demasiada gente en la calle por lo que mi vista se encontró rápidamente con el chico.

domingo, 22 de abril de 2012

CAPÍTULO 2

Me terminé de arreglar, cogí algo de dinero y mi móvil. Bajé las escaleras y me despedí de mi madre y de mi padre ya que esa tarde salía su avión.
-Te voy a echar de menos Mariquita.-dije abrazándola.
-Papá... -lo abracé y le di un beso en la mejilla, con mi padre las palabras sobraban, el ya sabía aprecio que le tenía.
Después de haberme despedido y de haberme dicho los dos miles de veces que tenía comida en la nevera, que dónde estaban los números de emergencia volví a despedirme y salí al patio. Fui a ver a mi cachorrita de raza mastín llamada Nala. La acaricié y le rellené el comedero y el bebedero. Me lavé las manos y después de esto salí por fin de casa.
Cogí el primer autobús que salía al centro, el autobús tardaba 20 minutos así que opté por sacar mis auriculares junto a mi blackberry y escuchar algo de música. La primera canción fue Another World, si, soy directioner. El autobús estaba llegando por lo que decidí quitarme los auriculares e ir cogiendo mis cosas para salir. Le di un toque a Amy para que fuera saliendo de su casa mientras me levantaba del asiento e iba a salir del autobús. Esperé a que bajara en su portal, ella vivía en el centro. Y allí estaba ella una chica morena de ojos claros y de melena hasta la mitad de la espalda. Ella siempre iba muy mona y hoy no iba a ser menos. La saludé con una sonrisa dejando ver mis brakets y cuando se acercó le di un abrazo de oso. La conocía desde hace años, desde que eramos bastante pequeñas pero aunque fuéramos polos verdaderamente opuestos allí seguíamos las dos, siendo más amigas que nadie en el mundo. Ella era bastante sociable, no tenía pelos en la lengua y no le importaba hacer el ridículo con tal de hacernos reir a sus amigas. Yo en cambio era bastante más tímida al principio pero cuando cogía las confianzas se me iba la cabeza, creo que eso se me pegó de ella...
-Y bueno... a que tienda vamos primero.-preguntó con una sonrisa en la cara, como siempre.
-Pues... hace poco miré la página web del Pull y había cosas bastante bonitas, si te apetece ir allí...
-Por supuesto! y después vamos al Bershka, Stradivarius, Primark, compras locas con la Amy reshulona.
De reshulona no tenía ni un pelo, pero ella era así. Y la verdad es que me gustaba porque siempre me sacaba una sonrisa en todo momento. Entramos en el Pull and Bear y nos fuimos directas a unos vestidos preciosos. Fuimos a probarnoslo y a ella le quedaba genial por lo que se lo compró. Yo me decidí por un vestido que vimos en el Bershka. Los zapatos los compramos las dos en Marypaz y los complementos en Claire's.
-Bueno, ya lo tenemos todo -dijo Amy.
Yo asentí con la cabeza. Ella me propuso ir a tomarnos un helado, y la verdad es que me apetecía bastante por lo que acepté. Ella se lo pidió de coco y yo de vainilla. Me encanta la vainilla. Suponía que ya habían pasado un par de horas por lo que fui a sacar el móvil... miré en todos los bolsillos, en todas las bolsas, en mi bolso. ¿Dónde estaba mi blackberry? no podía vivir sin ella y me estaba estresando bastante, no había utilizado el móvil en toda la tarde por lo que no sabía en que momento se me podría haber caído. Le conté lo sucedido a Amy y me dijo que si quería podriamos ir a la comisaría por si lo hubieran llevado allí. Fuimos y el policía que nos atendió nos dijo que si que habían llevado un móvil a objetos perdidos. Se me iluminó la cara. Cuando nos llevó hacia el móvil vi que no era el mío y me volví a deprimir. El policía nos dijo que si hace poco que se me había perdido quizás nadie lo habría encontrado aún por lo que sería mejor que volviera mañana por si alguien lo encontraba. Acepté en volver al día siguiente. Acompañé a Amy a su casa y cogí el autobús hasta mi casa.

viernes, 20 de abril de 2012

CAPÍTULO 1

Y como era de imaginar no se trataba de otra cosa más que una película. Estaba tan metida en la película que ni me enteraba que mi madre me llamaba, gritaba mi nombre.
-Samantha hija, baja ya a comer que se te va a enfriar...
El nombre de mi madre era María, aunque yo casi nunca la llamaba por su nombre. Siempre le decía mamá o cariñosamente mami o alguna vez que otra le decía Mariquita.
Mis madre quería especialmente pasar ese día junto a ella y a mi padre porque se iban de viaje a Noruega y me dejaban con mi hermano Matt. Matt más que un hermano era como un segundo padre incluso ejercía más de padre que mi propio padre pero él era así. Creo que eso debía a nuestra diferencia de edad. Él era 5 años y 10 meses mayor. Era demasiado posesivo quizás, pero es a una de las personas que más quiero en el mundo.
Una de las cosas que más admiro de mis padres es que han sabido educar a sus dos hijos perfectamente sin usar la violencia. Como es obvio he tenido alguna que otra discusión con mamá Mariquita... raro era el día que no se quejaba de como hacía la cama o como doblaba la ropa. Sin embargo con papá no he tenido discusiones apenas es un buenazo. Iba a echarles mucho de menos.
Como cada viernes mi madre había preparado macarrones a la boloñesa, mi comida favorita. No se de dónde sacaba las dotes culinarias pero la verdad es que se le daba de lujo los fogones. Pronto me dispuse a apagar la tele y a bajar a comer tal y como mamá me había pedido. Cogí mi blackberry, cosa que siempre llevo encima.
Cuando bajé vi a papá y a Matt sentados en la mesa esperando la comida. No pude resistir el decir ''vaya unos marqueses''... con una sonrisa siempre en la cara dejando mostrar mi sonrisa oculta en unos brackets, sí, tenía aparatos.
En la comida apenas habló nadie contando los típicos... ''pásame una servilleta por favor'', ''¿me pasas la jarra?'' y no lo entendía... siempre había tema de conversación en la mesa.
-Os voy a echar de menos.- dije rompiendo el que se me estaba haciendo un eterno e incomodo silencio.
-Nosotros también a ti pequeñaja, te traeremos algo del extranjero.- dijo papá.
Nadie como él sabía mi amor hacia los animales, la naturaleza... no se porque no me habían planteado ir con ellos. Algo raro sucedía y no paraba de darle vueltas.
Cuando ya casi había acabado de comer sonaba mi blackberry. Una notificación del tuenti. Era Amy invitandome a una fiesta mañana. Me era imposible ir, no tenía que ponerme y así tan de golpe... ella me contestó que si quería esta tarde podíamos ir al centro comercial a comprarnos algo, que ella tampoco tenía que ponerse. La verdad es que no me pareció mal idea. Se lo planteé a mis padres y aceptaron, poniendome como normal que Matt iría a por mi a una hora determinada, ni que fuera mi perro guardián pensé, pero da igual, sabía que me lo iba a pasar bien y que iba a conocer a un montón de gente por lo que iba a merecer la pena ir. Me puse una camiseta de hombro caído blanca y un pantalón corto vaquero claro  ya que era primavera y empezaba ha hacer calor...
Me miré en el espejo breves segundos. Vi a una chica sencilla, con el pelo de largo hasta el culo y rizado, mucho, de ojos color caramelo deseando salir hacia el centro en busca de Amy.

INTRODUCIÓN.

La persiguió por allá donde iba, por todo el laberinto de calles que formaban la ciudad. Ella corría hasta dejarse el último aliento, pero él era más rápido. No podía compararse la resistencia de una chica normal y corriente a un chico que jugaba todos los sábados su partido de fútbol y entrenaba largas y duras horas a la semana. La alcanzó. No hay palabras para describir los sentimientos que mostraba la faz de la chica y de todas las cosas que se le estuvieran pasando por la cabeza. Un juego de adolescentes que le hacía que su corazón latiera cada vez más rápido y no era por el cansancio del correr... poco a poco se fueron deteniendo los dos, ella se giró hacia él y sin saber de dónde sacó el coraje le besó. Un largo y romántico beso de esos que solo suceden en las películas.